20 años de Gnu-Linux

Ayer jueves se cumplían 20 años del [primer correo de Linus Torlvald al grupo de usuarios de Minix->http://www.linuxtoday.com/developer/2011082501341OSKN].

Se abría entonces un camino del que el resultado más “conocido” es un sistema operativo en el que se basan cientos de distribuciones con las que funcionan millones de máquinas en todo el mundo (desde PCs de sobremesa hasta móviles), pero que también iniciaba el recorrido para otras tantas aplicaciones que están muy extendidas como el popular navegador Firefox o la suite ofímática LibreOficce.Al margen de cuestiones técnicas sorprende el escaso eco del aniversario de un sistema operativo que está suponiendo un cambio radical en la cultura del conocimiento, en la investigación, incluso en el arte, en la política y en la sociedad.

Porque al margen de las innegables ventajas de unas aplicaciones que están al alcance de cualquiera (prueben si todavía no lo han hecho) la organización colaborativa de una comunidad que participa en la medida de las posibilidades de cada uno (ya seas linguista o programador, matemático o “usuario básico”) provoca que los avances en el desarrollo de sistemas operativos como Debian, Fedora, Ubuntu… hayan ido a un ritmo mucho más rápido que el desarrollo de los sistemas operativos privativos (ya saben ustedes, no necesitan publicidad).

Pero es que esta forma de funcionamiento -en el que los avances que haga cada uno debe ponerlos al servicio de los demás y en el que, a su vez, uno puede utilizar los avances que los demás vayan realizando- se ha extendido a otras áreas, y ya no es raro ver investigaciones científicas con esta metodología o incluso enciclopedias en las que la “inteligencia colectiva” es la autora (es eso la wikipedia, ¿no?).

También mucha gente de la cultura ha comprendido que lo mejor que les puede pasar es que sus creaciones se distribuyan al máximo y registra sus obras bajo licencias que permiten esto.

Diría incluso que, movimientos como el 15M están empapados de esta filosofía: horizontalidad, democracia participativa, creatividad, generosidad… son principios del software libre y también del movimiento que en los últimos meses está poblando nuestras calles de colores, denuncia y esperanza.

Tal vez por eso la efeméride ha pasado tan desapercibida. No interesa que esto siga extendiéndose. Ni le interesa a unas empresas que se rigen por el principio del beneficio máximo y no por el del interés común, ni le interesa a unos medios de comunicación que, como empresas, se rigen por es mismo principio y, como esclavos del poder, prefieren difundir la “voz de su amo” a las alternativas que surgen desde el pueblo “soberano”, ni le interesa a los políticos, no vaya a ser que cundan iniciativas como [la que sugería ayer Antoni Gutiérrez-Rubí->http://politica.elpais.com/politica/2011/08/24/actualidad/1314202952_097504.html]: someter la reforma de la Constitución no sólo a un referéndum sino a un proceso de participación que aproveche todo el conocimiento que nos aportan precisamente herramientas colaborativas como las wikis.

La “wikipepa” proponía alguien en twiter.

The following two tabs change content below.

Javier Rodríguez

Latest posts by Javier Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario