400

senales_de_humoEste artículo lo mandaré tarde. En la redacción del periódico aún quedan un grupo de periodistas organizando los pliegos que usted tiene entre las manos. O la web que está visitando. Eso es información, algo que, aunque parezca mentira, cada vez es más difícil de encontrar en esta sociedad sobreinformada. Paradojas. De hecho, en Huelva, sólo queda esta cabecera. Pero bueno, a lo que iba, este artículo lo mandaré tarde porque acabamos de llegar de emitir el programa 400 de Señales de Humo, un proyecto de comunicación social que empezamos hace ya más de una década, y que, semana a semana, se ha ido manteniendo, contra todo pronóstico.

Emitimos desde una emisora comunitaria, Hispanidad Radio, y también, desde hace algunos años, Uniradio, la radio de la Universidad, lo redifusiona. Y eso mismo hace EMARTV, la red de emisoras comunitarias de Andalucía. Somos un equipo de 6 personas, y hacemos un programa de contenido social y ambiental. Es, sobre todo, divertido y apasionante. Es, también, complicado: hay que encontrar temas que tratar; encontrar, sobre todo, un enfoque distinto; buscar personas para entrevistar, noticias que merezca la pena revisar, eventos que haya que difundir. Pero llegar a la emisora, despedir a los que salen del estudio, ajustar el micro… tiene un punto de adicción. Hacer radio es un aventura muy recomendable, lo sabe aquel que se ha puesto alguna vez delante de un micro.

De todas formas: no es diversión lo que buscamos, claro. Hacemos este programa porque nos importa la comunicación (la misma razón por la que llevamos más de dos décadas escribiendo estas columnas de opinión) y entendemos que, más allá del periodismo profesional, todos debemos cuidar esta cosa frágil e imprescindible que es la información. No es posible un mundo sin prensa, sin radio, sin gente que seleccione las noticias, que las contraste. La comunicación no es espectáculo. Al menos no es “sólo” espectáculo. No hay democracia posible sin información rigurosa, sin opinión contrastada, sin puntos de vista, sin libertad para expresarse. Y no crean que tenemos todo eso garantizado: si no lo valoramos y si no lo defendemos, terminaremos perdiéndolo todo.

Es un lujo poder hacer un programa como Señales de Humo. Es un lujo que haya gente como Juan Infante, que lleva la radio en la sangre, que disfruta haciendo un servicio que, si algún día nos falta, echaremos de menos. Es un lujo también poder escribir estos 2.500 caracteres, y verlos mañana publicados en la prensa de mi ciudad. Pero son pequeños lujos que tenemos que defender. Cada día.

 

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Gonzalo Revilla

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