7.000 Millones

En el momento en que estás leyendo este artículo estará naciendo en alguna
parte del mundo el habitante número 7.000 millones. Tiene muchas
posibilidades de que sea en Asia o África. Aún recuerdo cuando escribimos,
en este mismo periódico y esta misma columna, sobre el mismo
acontecimiento, pero mil millones de nacimientos antes, aquello fue en
1998, lo que ayuda a tener una rápida perspectiva del rimo de crecimiento
de la población mundial. La web de la BBC ha desarrollado una aplicación
sobre la que se puede averiguar qué población había en la Tierra el día en
que naciste, además, si eliges el país de origen, puedes saber la
esperanza de vida que te espera. Es una manera muy visual de saber los
parámetros de crecimiento y cómo ese crecimiento es desigual demográfica y
socialmente.

Es fácil caer en la sensación de que el incremento exponencial conforma un
planeta claustrofóbico, donde se está llegando al límite de la capacidad
para soportar más presión poblacional y que, como en las playas del
Levante en Agosto, terminaremos peleándonos por poner la sombrilla de
nuestro espacio vital con esos otros miles de millones que comparten
andadura vital con nosotros. Pero la realidad no es tan apocalíptica. Los
demógrafos trabajan con un horizonte 10.000 millones de habitantes para
finales de siglo, y, a partir de ahí, se producirá una bajada progresiva,
por la merma de la tasa de fecundidad. Eso quiere decir que todavía hay un
margen importante.

El problema del incremento poblacional no radica en el número como tal,
sino en las oportunidades que tienen los habitantes terrestres de acceder,
con criterios de igualdad y justicia, a los recursos necesarios para vivir
dignamente. Ahí la falla se agranda, siendo la brecha entre ricos y pobres
cada vez mayor. ¿Quién se “come” los recursos naturales y energéticos del
planeta? En la actualidad lo hacen los países con una población menor,
esos que ven con recelo la apabullante supremacía poblacional de India y
China, y su carrera por llegar a ser como ellos, lo cual es una paradoja;
no pueden hablar ahora de riesgo para la estabilidad planetaria los
mismos que llevan (o llevamos) años consumiendo sus recursos, sólo para
que vivamos con más de lo que necesitamos.

El mundo es cada vez un lugar más pequeño, cada vez hay más interrelación
entre los acontecimientos que se viven en una y otra parte, lo que nos
debe hacer incrementar la conciencia mundial. Consumo responsable,
desarrollo local, energías renovables, redistribución de las
oportunidades, educación y sanidad. El nacimiento del habitante 7.000
millones nos debe hacer reflexionar que ya es hora de que compartamos la
carga y los placeres de la travesía, porque, de una manera u otra, somos
compañeros de un mismo viaje.

The following two tabs change content below.

Victor Rodríguez

Latest posts by Victor Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario