África en Huelva

Cuando yo era niño, en la provincia de Huelva, se podían contar las personas de raza negra con los dedos de una mano. Al menos eso era lo que yo creía. Hoy no queda un semáforo que se prive de tener su vendedor de pañuelos de papel. Los podemos ver a cualquier hora del día, sin importar las temperaturas que nos azotan este verano. Puede que nos parezcan todos iguales y que la velocidad del coche o las prisas no nos permitan distinguir sus diferencias, pero detrás de cada rostro hay, seguro, una gran historia que contar; historias de sueños y angustias, de países desconocidos y familias rotas, de culturas que se van perdiendo y valores profundos como la vida misma. En este pequeño rincón del periódico queremos rescatar esa otra orilla, tan cercana y tan invisible al mismo tiempo. Hoy empezaré recordando el principio, al menos el mío.
En Sanlúcar de Guadiana, hace casi cuarenta años, el único negro del pueblo era su médico. Será por eso que nunca me ha inspirado temor ese color de piel. Al contrario, me inspira ternura y confianza. Hoy, pese a los intentos de hacernos ver como una amenaza el trágico éxodo de africanos, sigo sin temer nada malo de lo que está por venir. Por muy “negro” que lo pinten.

The following two tabs change content below.

Dos Orillas

Latest posts by Dos Orillas (see all)

You may also like...

Deja un comentario