Ahora Celulosa

Andan preocupados los trabajadores de la fábrica de ENCE en Huelva por el
despido de más de 80 compañeros de la sede que el grupo posee en Madrid.
Se quejan amargamente que apenas hace quince años eran 900 las personas
que todos los días entraban a la factoría, cifra que poco apoco se ha ido
reduciendo hasta el límite, y ahora, entre la expansión en América Latina
(Uruguay) y el cierre de Madrid, el futuro se presenta, cuando menos,
inseguro.

ENCE, Celulosas, siempre mantuvo la vitola de empresa “familiar”, de esas
que se preocupaban no sólo del trabajador, sino de sus hijos: regalos en
Navidad, campamentos, etc. Además consiguió convencer a muchos onubenses
de que ese olor putrefacto tan característico, y que daba la bienvenida a
Huelva era, en realidad, de los más inofensivos del complejo industrial de
Huelva.

Hoy, desgraciadamente, la empresa carece de ambas virtudes. Hace pocas
semanas era responsable de un vertido al río Tinto, y su política laboral
deja de ser garantía de futuro para las generaciones venideras. Si el
favor social de las fábricas de Huelva ya sólo descansa en el empleo y
vemos que éste va desapareciendo poco a poco, es probable que a medio
plazo se encuentre con una población que ya no las tolerará más.

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Victor Rodríguez

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