Arde España

Este verano el fuego se está cebando con los montes y los bosques del Estado Español. Como estamos retrocediendo varios años en materia de servicios públicos, empleo y libertades, parece que también tendremos que volver a desempolvar el viejo anuncio de Serrat cantando aquello de “todos contra el fuego”, o aquel otro de “cuando el monte se quema algo tuyo se quema”. Canarias está ardiendo, los montes gallegos también, lo mismo está ocurriendo con los bosques de Castilla y León o Extremadura; por arderr arde hasta Doñana. España se quema y no es una metáfora de la situación de crispación social que vive el país.

Aparte del verano seco y caluroso que estamos viviendo, el fuego tiene también que ver con la falta de prevención, el desmantelamiento de las brigadas de limpieza y la falta de apoyo de la administración pública a los ganaderos y agricultores que son los que más saben de campo y árboles porque viven de ellos. Y es que aquí también han llegado los recortes. Todo lo que no produce beneficios económicos a corto plazo está siendo desmantelado. La prevención de incendios también es un servicio público y como tal debe potenciarse y cuidarse para preservar un aire más limpio, un bosque más verde, que es beneficioso para todos. Pero ahí no entran los dineros gubernamentales, igual que están desapareciendo de la sanidad pública o de la educación.

La derecha no cree en la ecología, se burla del cambio climático, protege las centrales nucleares, se muestra tibia con las balsas radiactivas de fosfoyesos y falsea los índices de contaminación de las grandes ciudades. También se muestra tibia con la prevención de incendios y reacciona tarde y mal –que pregunten a los canarios- cuando el fuego campa a sus anchas. Y lo malo no es esa actitud pacata y cerril, lo peor es que el futuro también se está quemando. Nuestro país se está quedando sin monte, sin bosques, sin oxígeno. De seguir así el paisaje se parecerá al de esas películas apocalípticas que hablan de un mundo violento y en descomposición. Si no ponemos arreglo, si no nos tomamos en serio el cuidado y la limpieza de nuestros bosques terminaremos muriendo también nosotros, ahogados por la falta de aire, por la falta de agua…

Pero también la responsabilidad es nuestra. Somos responsables de las latas arrojadas, de las basuras, de los desperdicios, de la suciedad, de las barbacoas, de todo lo que hacemos que convierte un paisaje bello en un escombral. A este paso avanzamos inefablemente hacia la autodestrucción. No podemos, no debemos permitirlo. Exijamos a nuestros gobernantes mayores inversiones, exijámonos nosotros una mayor civismo. No sea que aparezca de pronto un Bush que diga que lo mejor para evitar los incendios es talar los bosques.

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Dimas Haba

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