Boliden se escaquea

Sugún informa hoy el Diario Público, lBoliden seguirá sin pagar por la catástrofe medioambiental de Aznalcóllar (Sevilla) que se produjo en abril de 1998. Una resolución de 10 de noviembre del Tribunal Supremo ha confirmado otra sentencia de 2007 del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), según la cual no procedía la reclamación del pago de los costes provocados por la rotura de la presa por parte de la Junta de AndalucíaEl día 25 de abril de 1998 -hace ahora más de 13 años- la balsa de residuos de metales pesados de la mina de la empresa Boliden-Apirsa de Aznalcóllar se rompió. El vertido que se produjo llegó rápidamente al Guadiamar, que fluye hacia el Parque natural de Doñana [[[Fuente: Wikipedia->http://es.wikipedia.org/wiki/Desastre_de_Aznalcóllar#cite_note-0].]]

La Administración Pública tuvo que hacerse cargo de la limpieza de un entorno en el que se habían provocado [importantes destrozos ambientales->http://edafologia.ugr.es/donana/aznal.htm].

Después, la Junta de Andalucía reclamó a [Boliden->http://www.boliden.se] el pago de los costes de esa limpieza. Pero la empresa dijo que no pensaba pagar los 45 millones de euros que se le reclamaban y que si el gobierno español persistía “en su empeño desvelarían al verdadero culpable de la tragedia” [[[Fuente: Consumer->http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/2002/08/05/50129.php].]].

Sorprende que todavía hoy este asunto esté coleando, pero cuando se tiene el suficiente capital para pagar abogados expertos en buscar todas las “triquiñuelas” posibles que permitan eludir las responsabilidades de la mala gestión de una actividad empresarial privada, es posible mantener un litigio durante los años que sean necesarios.

Nos suena esta lógica, en Huelva está por ver que Fertiberia se haga cargo, ni siquiera, de una mínima parte de la regeneración del desastre ambiental que ha provocado el vertido de fosfoyesos acumulados durante años. Acerinox repartió cenizas radiactivas por doquier y con eso parece haber repartido también, o más bien hecho desaparecer, su responsabilidad. Del “chapapote” del vertido del Prestige se hicieron cargo los voluntarios y, por supuesto, las administraciones, la responsabilidad de la empresa quedó diluida en el mar y en una complicada maraña de tratados internacionales.

Empresas que piden garantías jurídicas para sus actividades y que realmente están pidiendo inmunidad, empresas que recogen beneficios pero que dejan en manos de la sociedad las pérdidas y las basuras, por supuesto. ¿Podría ser de otra manera?

The following two tabs change content below.

Javier Rodríguez

Latest posts by Javier Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario