Boomerang

Hay noticias que son como los boomerang: desaparecen de nuestra vista pero enseguida vuelven. Eso ocurre, por ejemplo, con el Servicio de Urgencias del hospital de Río Tinto, que cíclicamente se ve amenazado de cierre. Los responsables afirman que se trata sólo de un traslado provisional, que los usuarios salen ganando y bla bla. Pero la Sanidad está tan delicada de salud (la pública, me refiero: la privada está cada vez más sana y gordita) que toda vigilancia es poca. Con los servicios públicos ni un paso atrás, aunque los empujones son constantes y tremendos. El criterio de rentabilidad hay que sacarlo de estos discursos privatizadores: ni la sanidad, ni la educación, ni los transportes, ni tantas cosas, están para ser «rentables», sino para ser «servicios». El ascensor de nuestra casa tampoco es rentable, y a nadie se le ocurre privatizarlo (espero no estar dando ideas). Así que espero que aguante este asalto el Servicio de Urgencias de Río Tinto, aunque tengamos cada año la misma noticia repetida.

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Gonzalo Revilla

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