Cartografía de la revuelta

En la selva de internet es posible encontrar a veces tesoros ocultos. Esta vez no he hallado un tesoro, sino un mapa completo que conduce hasta otros muchos hallazgos. Se trata de la “Cartografía de la revuelta”, que ha construido con precisión artesana Itziar González Virós, una arquitecta catalana con muchos años de militancia en movimientos sociales. Su proyecto trata de radiografiar una nueva visión del territorio, no guiada por divisiones administrativas sino por la consistencia de las luchas colectivas. En esta cartografía se aprecian las relaciones y sinergias de los movimientos, asociaciones o simples grupos de personas que promueven una nueva cultura política y luchan por un nuevo sistema social. De momento, la idea se circunscribe a Cataluña, pero ya hay interés en extenderla a toda España.

Esta cartografía es una ruta contra el derrotismo: no es cierto que el sistema nos aplaste o que el miedo nos agarrote. No es verdad que la gente solo se preocupe de sí misma. La primera aportación de esta iniciativa es la visibilidad: hay muchas personas que hacen cosas, que se empeñan en mejorar la vida de los otros, solo que suelen ser sistemáticamente ignoradas. La peor de estas ignorancias es interesada. Los medios miran siempre para otro lado, o en todo caso se ocupan de esta gente cuando cometen lo que las instituciones llaman fechorías: hombres y mujeres que pueden rodear el congreso, parar un desahucio o, sencillamente, participar en una manifestación. Son peligrosos, pues. La otra ignorancia es involuntaria: no sabemos lo que hace el vecino de al lado, desconocemos las múltiples experiencias, tan frescas como inteligentes, tan pequeñas como transformadoras, que hay en nuestra propia ciudad. Por eso es importantísimo que alguien lo cuente.

De ahí procede otra virtud impagable de este mapa de la revuelta. Una vez que queda claro que esta masa crítica existe y es poderosa, hay que ponerla en funcionamiento. Y eso solo se consigue con la conexión de esos nodos sociales. He aquí el talón de Aquiles de esta revuelta, la dispersión. Ante una crisis-estafa de proporciones desmesuradas, la gente resiste, y lo hace de forma creativa y valiente. El día que esas firmes resistencias se vinculen, y se multiplique el potencial de transformación acumulado, seremos capaces de construir un nuevo proyecto de vida en común. De momento hay que gritarlo a los cuatro vientos: no estamos solos.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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