Ciclogénesis explosiva

El mismo día que se anunciaban 27.000 despidos en General Motors, estalló oficialmente la pandemia de gripe A. Es curioso, primero la noticia de la gripe, de la pandemia, de la imagen medieval de la peste bubónica. Después, como de corrido, el anuncio de los despidos.

Hace un tiempo leí un libro de Ignacio Ramonet, catedrático de Comunicación Audiovisual en Barcelona. El hombre iba analizando diferentes géneros cinematográdicos (western, películas bélicas, spots publicitarios, series policiales,…). El caso es que las películas de catástrofes, fuera del tipo que fuera el desastre, transmitían un mensaje: cuidado con criticar el gobierno porque [si hay inundación, incendio, derrumbe, hundimiento de un barco, plaga de hormigas asesinas, serpientes gigantes] será el gobierno y no otro el que te salve. Y si no es el gobierno, es el que manda.

Pongo las noticias y oigo que España va a ser afectada por una ciclogénesis explosiva. Me digo a mí mismo que lo que nos faltaba, hasta que la presentadora explica en que consiste la ciclogénesis explosiva: mucha lluvia y mucho viento. O como decía un vecino mío, gallego, temporal fuerte.

Pero claro, la ciclogénesis explosiva permite lo que no permite un temporal: sacar al ministro del interior coordinando un gabinete de crisis para afrontar el fenómeno meteorológico. Con una mesa llena de mapas, papeles y ordenadores, da la sensación de que Rubalcaba, es decir, el gobierno, se pone a trabajar para protegernos de la “tormenta perfecta”, del terremoto de Haití o de Gozilla si hace falta.

Y es curioso, porque es el mismo gobierno el que quiere que trabaje hasta los 67 años y cotice un mínimo de 25 años para tener pensión. Seguridad Social: eso también es proteger a los ciudadanos.

Una monja benedictina ya nos advirtió de que la gripe A no era para tanto. Y creo que la ciclogénesis explosiva tampoco será para tanto.

Mi abuelo le hacía portes con un carro y unos mulos a un terrateniente, en Jaén. Por sistema le robaba en lo que le pagaba por el servicio. Y mi abuelo, que no fue a la universidad, pero que sí que había aprendido a leer solo, decía algo así como “a mi lo que molesta no es que me robe, que su familia lo lleva haciendo siglos. A mi lo que me molesta es que crea que soy idiota”.

Pues eso, que hoy toca casa y palomitas.

The following two tabs change content below.

Dos Orillas

Latest posts by Dos Orillas (see all)

You may also like...

Deja un comentario