Ciudadanía rebelde

Hace unos días murió Stéphane Hessel, aquel que fue capaz de poner apodo a miles de ciudadanos hastiados y rebelados. ¡Indignaos! Nos gritó Hessel; quiso animarnos a incendiar Europa con una insurrección pacífica, a pedirnos que no olvidásemos lo que tanto costó conseguir. Murió sin verlo, y es que el efecto desmovilizador del círculo vicioso del consumismo es enorme, pero igual se quedó cerca. En nuestra historia reciente han sido varios los liberadores que vinieron a incendiar nuestros corazones, acordémonos de Ghandi, Luther King o Mandela; ellos lo consiguieron.

¿Quién vendrá después? Quizás en esta época no sean ilustres líderes los que empujen el cambio social, quizás sean grupos interrelacionados de “alter-pensadores” los que den el impulso. En cualquier caso, los ciudadanos somos dueños de nuestro destino, movilizados o entumecidos.

Las llamadas a la rebeldía ciudadana parten de intelectuales, como Federico Mayor Zaragoza: “no podemos ser sumisos, obedientes, guardar silencio permanentemente”, o de impulsos colectivos como el que acabamos de comprobar en Portugal. La semana pasada el 15 % de la población lusa salió a la calle al grito nada poético de “que le den a la troika”. A la postre sufrimos los mismos problemas y las mismas recetas cocinadas fuera de nuestros países, y parece lógico que surjan las mismas reacciones ciudadanas. Desde luego quien sea capaz de encauzar políticamente tanta rebeldía a nivel europeo triunfará, no en vano si los problemas son globales, quizás sea en la esfera internacional desde donde tengan que venir las soluciones, ya veremos. En cualquier caso, la ciudadanía europea o quién sabe si hasta la mundial, tendrá que rebelarse y juntarse para pensar qué modelo quiere, habrá que buscar el foro adecuado.

Julio Anguita, ex coordinador de IU, dijo hace tiempo: “absténganse los súbditos, lean los ciudadanos”, y es ahora cuando toma toda su extensión esa invitación. Pero en su expresión más amplia, la que apuesta por una rebeldía conectada, enfocada desde el activismo a cambiar la realidad y que ya vive los valores y las formas a las que aspira llegar. Es la hora de los ciudadanos, de aquellos que deciden cuál es su futuro, de los insumisos, de los que reniegan de la norma hecha contra su propia esencia. Y en cualquier caso, movilizados o entumecidos, vamos a pagar un precio, será el expolio o la represión, la diferencia es cómo vivirlo.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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