Cobrar las bolsas

El precio y el valor son cosas parecidas, pero distintas. Y mientras más distintas son peor para todos. Un ejemplo muy cotidiano, pero de una enorme magnitud medioambiental: las bolsas de plástico. Tiene un valor, que es la suma de lo que cuesta producirlas, transportarlas y reciclarlas. Pero no tiene precio, porque la mayor parte de los supermercados y tiendas no la cobran. Y como consecuencia, terminamos convencidos de que podemos usar indiscriminadamente bolsas de plástico. Eso es malo, muy malo para este planeta nuestro, finito y delicado. Pasa con otras cosas, con todo aquello que no nos cobran, y que por tanto usamos de forma irresponsable. ¿Qué ocurre cuando ajustamos el precio al valor? Pues volvamos a las bolsas de plástico: en los comercios donde se cobran la gente llega con sus bolsas reutilizadas de casa, o pide sólo las que realmente necesita. Ese comportamiento es más responsable. Así que sería bueno para nosotros y para el planeta que todos los comercios cobraran las bolsas de plástico. Son pequeños gestos que transforman en profundidad.

¿Quieres saber más? Visita [esta->http://greenpeaceblong.wordpress.com/2008/01/03/la-bolsa-o-la-vida/] página de Greenpeace. Y haz algo.

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Gonzalo Revilla

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