Compre, compre, compre

Zumba en mis oídos aquella canción del mítico grupo Cucharada: “Comprar es la llave de la felicidad, comprar es la clave de la felicidad, porque usted necesita lo que no necesita”. Pero, ¿quién se resiste al reclamo de las rebajas? No hará falta a estas alturas que le cojamos el gusto al gasto, que eso ya lo hemos incorporado a la rutina con la bacanal navideña; si además nos convencen de que los que hacemos el negocio somos los clientes, porque al comprar nos ahorramos un montón de pasta, el subidón de autoestima justifica cualquier derroche. ¡Qué no es capaz de inventar el sistema! Y a pesar de que las asociaciones de consumidores alertan de los abusos, a pesar de que terminamos comprando lo que no hubiéramos imaginado, a pesar de las aglomeraciones y las colas en caja, las rebajas son un clásico al que es difícil negarse. Eso sí, como soy una mujer responsable y concienciada, anotaré previamente lo que necesito para comprar lo que yo quiero, no lo que los otros quieren que compre. Y luego, como a hurtadillas, esperaré sin esperar a ver si viene mi madre: Mira, hija, lo que te he comprado, es que estaba tan barato…

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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