Consume…

{{{…cerca}}}

Vivimos en la era de que sale más barato importarlo de China que hacerlo
aquí mismo. Pero existen cada vez más razones que proponen una cadena lo
más local posible. Ahí van algunas razones. Por ecología: el transporte
mundial consume gran cantidad de embalajes y recursos energéticos;
aviones, camiones y barcos emitiendo grandes cantidades de CO2, obligando
a la construcción de infraestructuras que, a su vez, tienen gran impacto.
Por economía: a un precio disparado de los combustibles fósiles, más
gastos de logística y distribución, alimentos y enseres multiplican su
coste real de fabricación. Por responsabilidad: la producción local
estimula el territorio, permite pagar justamente al productor agrícola,
desarrolla el sentido de comunidad evitando la intermediación y
especulación de materias primas. Mucha de la base de nuestra alimentación
podría estar resuelta aquí mismo. Hagamos de algo lógico, algo posible.

{{{… hasta morir}}}

Si es eso lo que quieres, venga ya, no te cortes, tira de tarjeta y vete al centro comercial más cercano, en coche, por favor, y dando acelerones sin más en los semáforos, para gastar más gasolina. No olvides dejar todas las luces de tu casa encendida. Compra diez veces más de lo que necesites, que todos mirarán con envida tu carro. Aprovecha para renovar tu armario al completo, aunque haya ropa que ni hayas estrenado. Y el móvil, cámbialo, está obsoleto, ya tiene una semana. Compra más, que eso te hará feliz, muy feliz, tremendamente feliz. No pienses ahora en la hipoteca, en las deudas, no pienses ahora en las doce horas de trabajo diarias, en las prisas, en el estrés, en lo duro que se te hace soportar a tu jefe, no pienses que pasas así la mayor parte de tu vida haciendo cosas que no te gustan, no pienses que renunciaste a tus sueños, a tu vida. ¡Tú tienes el último modelo de tableta digital!

{{{… con justicia}}}

A muchos nos preocupa la situación de los países empobrecidos, pero los cambios que harían falta para revertir esa situación los vemos tan lejos de nuestras posibilidades… Lo cierto, sin embargo, es que como consumidores tenemos un enorme poder. Podemos, por ejemplo, apostar por un modelo de consumo diferente, que contribuya a reducir la pobreza y los conflictos, la enorme concentración del poder económico en unas pocas manos y la degradación masiva del medioambiente. ¿Parece esto una utopía ridícula? Quienes conocen los logros obtenidos por el denominado comercio justo saben que es posible, que es una realidad cada vez más extendida y alentadora. Varias asociaciones y colectivos (Cáritas, Intermón…) ofrecen esa posibilidad a todos los onubenses que deseen hacer, de un acto cotidiano como la compra, una forma de contribuir a los cambios sociales. Se hace con gusto, y es lo justo.

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Victor Rodríguez

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