Contra la pobreza

Anda uno empachado con tanta cadena humana por la independencia de Cataluña. Siempre he creído que los pueblos tienen derecho a decidir su futuro, incluyendo en éste su forma de Estado. Pero también creo que en esta época de globalización puede resultar anacrónico reivindicar independencias y nacionalismos -soy así de contradictorio-. Tampoco sé muy bien si en una Cataluña independiente los que menos tienen mejorarían sus condiciones de viva. Me temo que no, a juzgar por la política económica y social que aplica el gobierno de Artur Mas. Cuando veo esas manifestaciones enfervorecidas, esas cadenas humanas, esas camisetas amarillas, siento una sana envidia y me pregunto: ¿para cuándo una cadena humana contra la pobreza?

La tragedia de estos tiempos que vivimos tiene poco que ver con la forma de Estado, es una tragedia fomentada y alentada por los mercaderes y sus intereses financieros, que condenan a la miseria y a la muerte a millones de personas: en Cataluña, en Andalucía, en España y en Pernambuco, si me apuran. Y seguimos dormidos, protestando por lo accesorio, dejándonos engatusar por intereses y corruptelas, por gobiernos nacionalistas, de uno u otro signo, que no defienden más que sus propios negociados. Se hace urgente una acción directa contra todos aquellos que empobrecen y marginan a la población más desfavorecida. Ya está bien de cuentos chinos, ya está bien de paro, de miseria, de sufrimiento. Hace falta organizarse, que la ciudadanía constituya un poder fáctico capaz de enfrentarse a los gobiernos y a los mercados financieros, que ponga la economía y la política al servicio de las personas, que haga de la solidaridad su eje transversal. Hace falta cambiar las conciencias. El problema no es la forma de gobierno, ni siquiera ser o no un Estado, el problema es la pobreza de unos y el enriquecimiento vergonzoso de otros.

Hagamos cadenas humanas que recorran el país, el continente, el mundo. Cadenas humanas contra la pobreza, contra el hambre, contra el sufrimiento, contra la muerte. Eso es lo prioritario y lo que importa. La independencia, los fichajes multimillonarios, las olimpiadas o la cría de cangrejos rojos en el Mediterráneo son brindis al sol. Lo revolucionario, lo humano, lo solidario es acabar con esta lacra que es la pobreza, es acabar con este sistema que la sacraliza. Sólo entonces valdrán la pena la política, la economía y las leyes.

The following two tabs change content below.

Dimas Haba

Latest posts by Dimas Haba (see all)

You may also like...

Deja un comentario