Corralas sin fronteras

­­­­­­­­­­­­­­Son noticia en los principales periódicos y agencias informativas europeas. Me refiero al fenómeno de las corralas sevillanas, una apuesta colectiva por disfrutar de un derecho básico, el del acceso a la vivienda, nacido gracias a la inspiración del movimiento 15M y de las Plataformas de afectados por las Hipotecas. La corrala de Vecinas La Utopía fue la primera de las siete que han prorrumpido en la vecina provincia, formada cuando un grupo de familias ahogadas por no poder compartir la intimidad de un hogar decidieron ocupar un edificio de viviendas vacías, o mejor dicho, el inerme residuo de algún pelotazo urbanístico. Y a la postre han enseñado el camino. A las vecinas de La Utopía las ampara el artículo 47 de la constitución: “tenemos a disfrutar de una vivienda digna y adecuada…. los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho”, pero sobre todo el apoyo de muchos ciudadanos ante las reiteradas sugerencias de desalojo. Las corralas responden al desamparo con apoyo mutuo, con la valentía de hacer valer nuestros derechos a pesar de las normas, recuperando el sentido de “lo comunitario” en ciudades ensimismadas por el consumismo.

Es vergonzoso cómo podemos echar a la gente a la calle o impedir a muchas familias jóvenes vivir de manera independiente, cuando convivimos con entre 3 y 5 millones de viviendas vacías. Sólo en el primer semestre del año pasado se produjeron 7.133 ejecuciones hipotecarias en Andalucía, ¡una barbaridad! El drama de la vivienda exige una moratoria inmediata de desahucios de todas las viviendas habituales, y no sólo de aquellos casos especiales como ordena el último decreto el gobierno; precisa de una regulación urgente de la dación en pago para no empobrecer a más gente; requiere de una generalización del alquiler social de aquellas viviendas vacías en manos de las entidades financieras, sobre todo de las beneficiadas por el rescate financiero de la Unión europea.

Pero mientras se espera a la política, la ciudadanía avanza. La última corrala, llamada La Liberación, ha traspasado ya las fronteras de la ciudad de Sevilla, ha sido constituida por una cincuentena de adultos y una treintena de menores en Alcalá de Guadaira. Las corralas florecen, y son buena noticia, y llevan en la clandestinidad de sus portales el mensaje que les da sentido: POR EL DERECHO A LA VIVIENDA, PORQUE LA UTOPÍA ES POSIBLE, ¡NO TE RINDAS!

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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