Cuando las bombas forman parte de la rutina

Había dado tiempo a que los mejores atletas llegasen a la meta, este era el momento de los corredores aficionados. Y allí, en ese justo momento detonaba el segundo artefacto con tan solo diez segundos de diferencia de la primera detonación. Tengo a personas muy cercanas, y familires que suelen correr maratones y no lo hacen buscando la gloria, ni siquiera llegar de los primeros, sino como instrumento de superación y aprendizaje. El caso es que me es fácil entender la sensación de desamparo, de incertidumbre y pánico que debieron de sentir todos aquellos que estaban allí presentes disfrutando de ese momento tan satisfactorio que es ver llegar a los corredores a la meta. Más de un centenar de heridos y tres muertos, de los cuales uno de ellos era un niño de tan solo 8 años.

Y de pronto una foto en faceboock de jóvenes sirios portando una pancarta en la que se puede leer “las bombas de Boston representan la triste escena que sucede cada día en Siria. Acepten nuestras condolencias” y firman The Syrian Revolution. Es una foto colgada en un perfil con el nombre de “We are all Hamza Alkhateeb” (todos somos Hamza Alkhateeb). Este nombre pertenece a un niño sirio de 11 años que desapareció el 29 de Abril de 2011 en plena manifestación contra el gobierno sirio y cuyo cuerpo sin vida fue entregado a sus padres de parte de las autoridades sirias casi un mes después con signos evidentes de tortura.

Al menos van ya en estos últimos días 31 niñas y niños muertos por bombas en este país del Oriente Próximo y no puedo evitar preguntarme, ¿cómo será esa consternación continua? ¿Cómo será vivir en ese constante pánico regalado? Un pánico que hace poco invadió las calles de Boston pero que es una constante en las ya derruidas casas, calles y plazas de las poblaciones sirias. ¿Cómo será acostumbrarse al horror? ¿Cómo será parir hijos para la muerte, alimentar bocas sin futuro?

Lo acontecido en Boston nos trae a la memoria momentos tan duros, como el 11S, el 11M o el 7J, aquellos atentados que hicieron tambalear el sentimiento de seguridad de los países ricos y desarrollados. Pero las noticias sobre las bombas y la muerte en países como Siria forman parte ya de los informativos y de la rutina, son como las cortinillas de los telediarios. Los medios, ellos se encargan de modelar nuestras emociones hasta tal punto que ya no se trata de quién pierda la vida o cómo, sino del donde.

¿Cómo ha de ser la vida cuando las bombas forman ya parte de la rutina?

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Carmen Murillo

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