Cuestión de números

Soy de letras y hablar de matemáticas me pone un poquito incómoda, porque no me defiendo bien. Pero voy a tener que ponerme al día: tengo la sensación de que últimamente todo es cuestión de números, y me hago un lío con las cuentas. Es más, llega un momento en que ya no tengo capacidad para captar lo que significan las cifras. Por ejemplo, se habla de que la campaña electoral le costará al Estado 130 millones de euros, y eso a mí me parece mucho, pero no debe ser tanto porque cuando se ha reunido los partidos para intentar recortar gastos, a pesar del clamor que calienta las redes sociales, el ahorro acordado no llega ni a 20 millones. A esto del desacuerdo partidario ya estamos acostumbrados, de hecho ahora mismo padecemos sus consecuencias, y fue otra vez cuestión de números: eso es lo que se nos dijo a los ciudadanos, que las alianzas no dependían de las ideas o programas electorales, sino de la simple aritmética parlamentaria, y como esta ecuación no daba ningún resultado posible hay que volver a rehacer la cuenta entera. Supongo que por eso en los acuerdos y confluencias de estas elecciones se habla todo el rato de sumar, restar, multiplicar y dividir. Debe ser para ir cogiendo práctica.

Ya les digo, a mí no se me dan bien los números, pero no soy la única. Dicen que en su momento Grecia consiguió entrar en la zona euro porque falseó sus cuentas, algo que no debe ser tan fácil, pero pasaron años antes de que se percataran de ello. Hasta los objetivos de déficit de nuestro gobierno han sido ya varias veces corregidos por Bruselas, así que alguien debería enseñarles a nuestros ministros a mejorar la contabilidad. La estafa griega ha sido ya más que compensada por los sucesivos ajustes a los que el país heleno ha sido sometido, otro problema irresoluble porque las cuentas no salen nunca: hay números que no son infinitos, son sencillamente inalcanzables. Y para baile de números, el que ha habido en las cifras de refugiados que acogerá Europa: de los 160000 iniciales, no llegan a mil los que han sido oficialmente acogidos.

Así que empiezo a darme cuenta de que todos necesitamos unas clases de refuerzo para que la abstracción numérica alguna vez tenga algo que ver con la práctica cotidiana. Conozco a quienes harían muy bien de profesores: casi la mitad de las familias españolas, que según Cáritas no consiguen llegar a fin de mes. A ellos tampoco les salen las cuentas, pero con sufrimiento son expertos en hacer que los números cuadren.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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