Datos que duelen

Hay datos que duelen: por ejemplo el que refleja la afiliación al Régimen Especial de Empleo Doméstico. En la provincia de Huelva tan solo hay 1.000 personas en este Régimen, 590 de ellos extrajeros. Es evidente que son muchas más las personas que se ocupan de nuestro hijos, de nuestros mayores, de hacer comidas, planchar y limpiar, de mantener nuestros hogares mientras estamos fuera. Es evidente que son muchos más. Es decir: mantenemos en la economía sumergida a un sector completo, practicamente, desprovistos de las mínimas condiciones laborales, sin contrato, sin alta en la seguridad social.

Muchos dirán que son las propias empleadas las que declinan la oferta de contrato, para poder estar cobrando otras ayudas sociales, pero ciertamente es un argumento frágil y fácil, que ha convertido el sector en uno de los más vulnerables. Pronto este Regimen Especial pasará al General. Eso es una buena noticia, y el Empleo Doméstico ganará en derechos y condiciones laborales. Siempre y cuando los empleadores ejerzan como tales. Y contraten. Y den de alta.

Porque si seguimos consintiendo que todos estos trabajadores y trabajadoras (sobre todo trabajadoras: eso es otra razón de por qué persisten estas condiciones) sigan en la economía sumergida, entonces de poco habrán servido los avances legislativos. Y seguirán abocados a la ausencia de derechos. En algunos casos (más de los que pensamos) rayando la explotación laboral: horarios leoninos, sin descansos ni vacaciones, con sueldos de risa… y amparados en una “normalidad” que debería dejar de serlo cuanto antes.

1.000 empleadas domésticas en Huelva. No puede ser. No debe ser.

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Gonzalo Revilla

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