Desconsolado

Mis fuentes, habitualmente bien informadas me dicen que hoy, en la primera votación en el cónclave, mi candidatura tuvo “cero votos”. ¿Se dan cuenta? ¡Cero! ¡¡¡Ce-ro!!! Estoy consternado, ¡y yo que –como De la Rua- me vengo preparando toda la vida para este momento! Pensar que ya tenía las diez primeras medidas listas para anunciarlas directamente desde el balcón:

¡Compañeras!!! ¡Compañeros!!! Iba a decir. Para empezar (1) no me pensaba cambiar el nombre, porque creo que el bautismo es más importante que el papado. Así que sería simplemente “Eduardo”. Y con ello, nada de “Su Santidad”, y cosas por el estilo. “hermano Eduardo” parece más evangélico. Creo.

En segundo lugar (2), iba a poner mi pontificado bajo la advocación de los santos latinoamericanos Carlos Mugica, Enrique Angelelli, Oscar Romero, Helder Cámara y Mónica Mignone canonizándolos en el acto.

A partir de allí (3) pensaba –siempre en el discurso- declarar nulos el Código de Derecho canónico y el Catecismo y poner el primer lugar el Evangelio de Jesús, y su Reino.

Como buen obispo de Roma (ese título sí quedaría, y sólo ese) aprovechaba (4) para dar las gracias por los servicios prestados a todos los cardenales y nuncios cesando en el acto en sus funciones. Lo mismo la Comisión para América Latina, obvio. Se anulan las nunciaturas y los cardenalatos, y listo.

Ya que de “servicios prestados” se trataba, también aprovechaba (5) para dar las gracias por prestarlos y cesar en su presencia a los “Movimientos Eclesiales”, para que los carismas sean los que decida el Espíritu de Dios y no las prebendas económicas;

Como creo que uno de los problemas de la estructuración eclesial actual es la falta de transparencia, anunciaba (6) la división de poderes en el seno de la Iglesia, y si el obispo de Roma encabeza el Poder Ejecutivo (de Roma; como cada obispo el de su diócesis), decidía la creación de tribunales de distintos órdenes y áreas para la creación del poder judicial (con un tribunal superior formado por gente apta (no pensaba en obispos, obviamente; y tampoco necesariamente en abogados y no necesariamente en católico romanos) que podrían ser unos 12, 2 de cada continente (América del Norte, Latina y el Caribe, África, Asia, Europa y Oceanía). Se convocarían sínodos regionales 2 veces al año para la legislación (poder legislativo; y con legislaciones regionales) y un sínodo general cada dos años para los elementos legislativos generales. Se deberán crear grupos especiales para investigar temas delicados como la pederastia, la corrupción económica y/o sexual, etc.

Es evidente (7) que uno de los lastres de los papas anteriores fueron los nombramientos episcopales, muchas veces gestados entre trenzas y acomodos, y sin consultar a las comunidades, por tanto los nombramientos quedarán a cargo de las Conferencias Episcopales que decidirán en base a las propuestas que eleven las comunidades (Comunidades de Base, Parroquias y Capillas…).

Anunciaría públicamente que tal sería mi última aparición desde el Vaticano (8) ya que el obispo de Roma se mudará a los suburbios, dejando las cosas fastuosas para que sean administradas por alguna entidad seria y cuyos beneficios fueran para el Tercer Mundo (obviamente no sería la fundación Nobel, ni la Unesco, ni tampoco la congregación de la Madre Teresa…).

Convocaba (9) urgentemente a un nuevo Concilio “Asís Iº” (convocado en Asís la primera sesión por lo que simbólicamente significa, pero las siguientes sesiones serían en el África, preferentemente en las zonas del coltán). Dentro de los temas que se deberán tratar serán la centralidad de Jesucristo y su reino en favor de los pobres (¿cómo ser verdaderamente “iglesia de los pobres”?), cómo ser de verdad anunciadores de buenas noticias a los pobres; y ya dentro de temas más eclesiales (que no deberán ser los principales o prioritarios) cómo la Iglesia debe ser menos eclesiocéntrica, profundizar el rol de los laicos en la Iglesia, y el lugar de la mujer en todos los espacios y ámbitos eclesiales, los ministerios ordenados (celibato, trabajo manual, etc.). Todos. Obviamente se podrán incorporar temas que se consideren oportunos, pero sin dejar estos de lado.

Y finalmente (10) establecía el nuevo modo de elección del futuro Papa, en el que debe haber equilibrada proporción de laicos y mujeres, participando los presidentes de las conferencias episcopales, y dos laicos por país o región uno de los cuales al menos debe ser mujer. Dicho esto, ¡renuncio! (más que nada porque deseo seguir viviendo y que no me sorprenda un caldito por la noche). Y le dejo la habitación de suburbios a mi “amado sucesor”.

¡Pero no!!! ¡Ni un voto!!! Y yo que tenía todo pensado. ¡Ni uno! Y dicen que muchos votarían a un obispo brasileño… Mientras yo recuerdo cuando uno miraba obispos brasileños con admiración y hasta con envidia. Y hoy, en la cátedra de Paulo Evaristo Arns hay un obispo que pone una imagen de Escrivá de Balaguer en la Catedral (ver foto). Recuerdo cuando la diócesis de Sao Paulo era mirada y admirada…. Y otros que votaron al de Milán, ¡de Comunión y Liberación!, donde en otro tiempo brilló Martini. ¡Si hasta dicen que Sandri, acusado de estafas económicas y tapar pederastas (¡bingo!) tuvo algún voto y yo no! ¡¡¡Ninguno!!!

En fin, estoy consternado, casi deprimido.. pero como decía el Pelado Angelelli, “Hay que seguir andando, nomás!”.

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