Deshacer el mundo

GEORGE W. Bush ordenó hace 10 años al ejército más poderoso del mundo la invasión de Iraq. Lo hizo con el pretexto de “desarmar a Iraq de armas de destrucción masiva y lograr la libertad del pueblo iraquí”, y con el inestimable apoyo moral de países como España, el Reino Unido o Portugal. Fue una monumental estafa por la que ninguno de sus ideólogos, reconocidos y denunciados, han respondido aún. Las estadísticas de muertos han quedado relegadas ya a las cunetas de los informativos, pero por respeto a las víctimas sirva este dato para estremecernos otra vez: hay alrededor de 4,5 millones de niños huérfanos en Iraq, de ellos un 70% perdieron a sus padres durante la invasión de 2003. Y, por supuesto, las cuentas de resultados de las empresas aliadas sólo se revelan en medios de comunicación alternativos, silenciadas de manera escandalosa para esconder el expolio.

¿Y cuándo se acaba esto, cómo se deshace la violencia? Desde la Segunda Guerra Mundial, la esencia de todos los conflictos parece siempre la misma: un caos generado intencionadamente para hacer negocios, un inmenso sufrimiento que es después imposible de apagar, un genocidio legado a varias generaciones. Y es que lo miremos por donde lo miremos: muerte, odio engendrado, expolio de recursos, destrucción de la estructura de estado, conflictos internos desatados, etc., resulta imposible responder con esperanza al ¿cuándo se acaba esto? Imposible, no hay vuelta atrás. La pobreza engendrada desde la violencia no tiene vuelta atrás, al menos en este mundo.

Hay una canción de Héroes del Silencio que se llama Deshacer el mundo, y creo que ahí radica la única esperanza de los iraquíes, en deshacerlo todo para recomponerlo después. Si queremos que los pueblos despedazados por la guerra tengan futuro, tenemos que cambiarlo todo: las dinámicas de poder deslocalizado, la dependencia del petróleo, el consumo desaforado, el negocio de las armas, el negocio del agua, la intransigencia religiosa, etc. Suena grandioso, pero es imprescindible. ¿Se imaginan al señor presidente de FAES ayudando a deshacer el mundo a modo de compensación por los delitos de los que muchos le acusamos?

Por desgracia, Iraq se ha quedado sin futuro, al igual que Afganistán, el Líbano o Sudán. Ni siquiera el enjuiciamiento de los culpables de su miseria les daría futuro; al menos, en este mundo.

Por ahora, sólo nos queda seguir luchando y confiar en que aquellos que juegan a ser dioses no condenen a nadie más.

The following two tabs change content below.

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

Latest posts by Andrés García (see all)

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

You may also like...

Deja un comentario