Desigualdad

Grecia es la puerta de acceso, no es el destino, simplemente es un preciado lugar de paso para los más de 124.000 inmigrantes que en lo que va de año han arribado a sus costas en pateras o barcazas. La intención es seguir subiendo y adentrarse en la vieja Europa, porque mientras más lejos de la guerra de la que huyen, mejor. Entretanto llega el momento de poder avanzar hacia su objetivo, las plazas de Atenas y las improvisadas chozas de plástico, se antojan como un merecido remanso de paz. Un viaje de este tipo de Siria o Afganistán les puede costar entre 2000 y 10000 euros. Y están dispuestos a pagarlos y poner en riesgo su vida, porque el lugar del que huyen no solo encarna la muerte, sino la tortura y la miseria. Hechos que pueden convertir el natural proceso de respirar en un indeseado eterno momento.

En Almería ha sido desarticulada una mafia de regularización ilegal de inmigrantes. La cual regularizaba a ciudadanos todos naturales de Guinea-Bissau, falsificando una vinculación familiar y solicitando la reagrupación. Así el cabecilla de la mafia tenía registrados a su nombre 22 hijos, a cada uno de los cuales les había cobrado 4500 euros, y como éste actualmente se sabe que puede haber unos veinte clanes más por toda la provincia de Almería. Esos cuatro mil y pico de euros suponen mucho esfuerzo para una persona inmigrante, pero sobre todo suponen el endeudamiento de su libertad por mucho tiempo, hasta que se consiga pagar todo.

Hace un año moría en Ferguson (Missuri) Michael Brown, un joven de raza negra de 18 años, que tras un enfrentamiento con un agente de policía, fue abatido con seis disparos. El hecho desencadenó una serie de manifestaciones pacíficas y disturbios que de forma radicalmente distinta reclamaban una misma cosa, el trato igualitario por parte de la policía para toda la ciudadanía, independientemente de su color de piel. Un año después se repiten las protestas y los disturbios, que bajo el lema “Black lives matter” (“La vida de los negros importa”) buscan centrar la mirada internacional sobre la violencia y discriminación policial contra los negros, en Estados Unidos.

Tres sucesos en tres puntos distintos del planeta, con trayectorias distintas pero con una misma base originaria, la desigualdad. Una desigualdad basada en diferencias raciales, económicas, ideológicas o de procedencia. Una desigualdad generacional, ancestral, que estas personas se ven obligadas a cargar sobre sus espaldas y a trasmitírsela a su descendencia, como la información del ADN transmite el color de los ojos o la piel.

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Carmen Murillo

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