Deslocalización

Maika lo tejió en el Salvador, Näisha recolectó el algodón en Pakistán y Nerevda lo hiló en Polonia. Simone lo estampó en Francia y Sara lo empaquetó aquí, en Huelva. También aquí lo compró Pedro, un joven que, tras convencer a su padre, lució orgulloso el pantalón deportivo esa misma noche ante sus amigos.

A Maika le pagan 90 dólares por tejer siete días a la semana y unas 400 horas al mes; de Näisha no tengo datos, seguramente unos dólares y la comida en la época de recolección. Ninguna de ellas conocerá jamás a Nerevda, que anda fastidiada con artritis en los dedos y cobra poco más de 200 dólares por un duro mes de trabajo. Simone, la francesa, cree que su oficio está muy poco valorado: lleva 7 años en una fábrica de estampado y no ha conseguido subir de los 800 Euros.

Sara se enteró del recorrido del pantalón por un programa de radio, y se llevó las manos a la cabeza. Aún no ha comprendido el significado de la palabra “/deslocalización/, pero es consciente que el sueldo que le pagan a esas mujeres del mundo es un atraco. Hablará con Pedro; ese gasto no volverá a realizarlo.

The following two tabs change content below.

Dos Orillas

Latest posts by Dos Orillas (see all)

You may also like...

Deja un comentario