Día del Comercio Dañino

El otro día escuchaba al biólogo Miguel Delibes decir algo así como que tendrían que desaparecer los espacios naturales y extender la misma protección que tienen estos al resto de territorios. Vaya, que lo normal fuera que tratáramos a la naturaleza en todas partes como se hace en los espacios protegidos.

Me pareció de lo más razonable. Y pensé que estaría bien extender ese pensamiento a otros espacios. Habría que invertir la lógica: que lo normal fuera, por ejemplo, que las fruterías ofreciesen fruta ecológica como la “normal” y que la que no lo es se etiquetara como “fruta modificada genéticamente, en cuyo cultivo se han usado productos químicos como herbicidas, fungicidas, insecticidas, fertilizantes, fitorreguladores…”. Ahora mismo los agricultores que quieran cultivar “en ecológico” tienen que pagar costosísimos sellos con los que demostrar que, efectivamente, no usan determinadas prácticas perjudiciales para el Medio Ambiente. Propongo que sea al revés: que sean los que sí usan esas prácticas los que tengan que pasar por caja y pagar por esos sellos.

Ayer se celebró el Día del Comercio Justo y me acordaba de Miguel Delibes al pensar que lo normal sería que todo el comercio fuera justo. Parece que es muy complicado prohibir prácticas como la explotación infantil, regular salarios, limitar jornadas interminables… en países que están muy lejos, o que no hay muchas ganas de hacerlo. Pero al menos nos podían colocar unas etiquetas en los productos que se ponen a la venta en las que se lea: “en la elaboración de estas camisetas participaron personas que murieron en una fábrica que se derrumbó por la mala conservación y la sobrecarga a la que estaba sometida”, “estos balones fueron cosidos por niños que nunca han pisado una escuela”, “para la fabricación de este móvil se han usado minerales extraídos por compañías que no dudan en usar la guerra contra quien le ponga trabas a la hora de hacer negocios”, “por este café nuestra empresa ha pagado a los cafeteros una miseria con el objeto de que a usted le salga un poco más barato y nuestro beneficio crezca de manera exponencial”… Y así.

El Comercio Justo no debiera ser algo de élites o de iniciados, el Comercio Justo debiera ser “lo normal” y lo raro, aquello que miramos con malos ojos y extrañeza, debiera ser el comercio dañino para otras personas o para el entorno. Ese debe ser el horizonte al que debemos caminar.

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Javier Rodríguez

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