Distorsión

En estos días hemos podido comprobar cómo distorsionaban la voz de sendos dirigentes de partidos políticos para aparecer uno bajo los efectos de la droga, otra con los nervios de quien intenta justificar lo injustificable. Ambos videos estaban manipulados. El primer vídeo circula por las redes sociales para alertar de la calaña de los nuevos parlamentarios, el segundo fue difundido en las noticias de un canal nacional.

Escuchamos a miembros del gobierno en funciones alertar de los peligros de que gobiernen otros con informaciones de dudosa veracidad: ¿ha hablado el Ministro de Interior saliente con los dirigentes de ETA para saber su opinión sobre el futuro gobierno? ¿Y el Primer Ministro se ha dedicado a consultar, empresa por empresa, si invertirían en España si gobernasen “otros”? Si no han hecho eso están mintiendo y aprovechando su privilegiada posición para trasladarnos un mensaje falso

También hemos podido ver en esta semana cómo se ponía el foco en el encarcelamiento de dos titiriteros por representar una obra que denunciaba los montajes policiales con los que se acusa a disidentes: como le ha pasado a los 8 de Airbus, acusados de una manera surrealista de agredir a 10 policías, a Alfón que está en prisión por llevar una mochila cargada de explosivos que nunca ha aparecido o al onubense Daniel Hernando que finalmente fue absuelto en el juicio en el que se le acusaba de agredir a un policía en la huelga contra la reforma laboral de 2012. Curioso que hayan pasado estos titiriteros, precisamente, por la situación que denunciaba su obra y el revuelo mediático que se ha formado en torno a ellos.

Mientras, nos encontramos con que la zona VIP de los juzgados sigue creciendo: miembros de la casa real, altos dirigentes del Partido Popular… siguen siendo llamados a declarar como testigos o como imputados un día sí y un día no, desenmascarando la estafa monumental que hemos sufrido durante estos años sin que parezca que esta información -con una trascendencia mucho mayor que las rastas de un diputado, el cambio de nombre de una calle o la programación inadecuada de un teatro en las fiestas de un barrio- se situé en el lugar que merece.

A veces pienso que nos intentan engañar o que nos intentan ocultar algo o que nos intentan distraer de lo que realmente importa. Pudiera ser, incluso, que en Europa se estén negociando tratados importantísimos y nosotros sin enterarnos.

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Javier Rodríguez

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