Dos grados para una revolución

tierraOYE, ¿sabes cuál es la amenaza más grave de nuestra generación? Claro, el cambio climático. ¿Y sabes cuál es el peligro, verdad? Claro, que yo y tú, tus hijos y los míos, nos enfrentamos a desastres imprevisibles, a tornados, tormentas y olas de calor terribles. ¿Y sabes qué hace el mundo para frenar esta barbaridad? Nada, no hace nada. ¿Y qué haces tú? Yo nada, no puedo hacer nada, sin un compromiso de los políticos que gobiernan y las empresas que contaminan no podemos hacer nada…

Reconocer algo y tomar conciencia no es lo mismo, hay un abismo entre ambas. Con respecto al cambio climático, nuestra humanidad sólo ha sido capaz, por ahora, de comprometerse por escrito tras la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1994, cuando se propuso la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Pero poco más, 21 años ya desde aquello y salvo la intensidad de la denuncia de las organizaciones ambientalistas sólo Kioto, quizás. Y tampoco ha cambiado gran cosa en nuestra forma de actuar, seguimos cogiendo el coche para cualquier cosa, gastando energía sin sentido, consumiendo envases sin medida, ensuciando cualquier espacio verde que se precie.

Los peores pronósticos de los científicos reflejan que a este ritmo podríamos llegar a un aumento de la temperatura a finales de siglo en 4,8º C, y también nos advierten que las inversiones para la adaptación al aumento de la temperatura se incrementa considerablemente cuanto más tardemos en actuar. ¿Inversiones? ¡Uy, ahí hay dinero!, a alguien también le interesa el calentamiento. Vamos a necesitar otra revolución, Greenpeace señala que debe ser energética, yo entiendo que primero debe haber una rebelión ciudadana. -No hombre, para eso haría falta primero un auténtico milagro que cambie las conciencias de la humanidad, nada, no podemos hacer nada-.

No sé si por suerte o por desgracia, a usted y a mí y a nuestros dirigentes nos han puesto una línea de no retorno, mantener el calentamiento global por debajo de los 2º C, el mismo G7 acaba de comprometerse públicamente en Alemania con no superar ese calentamiento, pura puesta en escena de cara la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de París (COP21), no esperemos nada.

Nuestro futuro, el de nuestros hijos, está tasado en dos grados, ¿y qué? Ya está, ahora tenemos un dato, una línea, pero ¿dónde tasamos nuestra conciencia, cuándo empezamos a movernos? Ya vamos tarde, el milagro, la rebelión, la revolución, urge.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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