El aborto es sagrado

En el ámbito de la fe y las creencias, el término sagrado tiene que ver con lo más fundamental del culto en cuestión, aquello que está prohibido relativizar. Por esto, no puedo estar más de acuerdo con la frase que las activistas de FEMEN mostraron pintada en sus torsos en el acto reivindicativo que llevaron a cabo en el Congreso de los Diputados hace dos semanas, como protesta ante la nueva reforma de la Ley del aborto propuesta por el ministro Gallardón. Probablemente existan matices a la hora de darle explicación, pero de que es un tema sagrado no me cabe la menor duda.

Este sencillo acto reivindicativo armó muchísimo revuelo porque iban con los pechos al aire, algo muy común en sus reivindicaciones, ya que su modus operandi consiste en aparecer con frases escritas en sus torsos desnudos y una corona de flores en la cabeza. Pero parece ser que los pechos de una mujer siguen siendo objeto de cierto punto pornográfico. No sé sino a que viene tanta expresión de ofensa ante un órgano común en todas las mujeres del mundo mundial y que si bien no compartimos con los hombres, sí que seguro que han amamantado al 95% de ellos. Como dice Pedro Guerra, habría que equilibrar todo ese uso exhibicionista y tentador que se hace del cuerpo de la mujer con el veto que se otorga a todo gesto natural nacido de su propia voluntad.

Pero volvamos a la cuestión de lo sagrado. La vida y todo lo concerniente y relativo a ella es sagrada. Y cuando se afirma que el aborto es sagrado, no se está diciendo que haya que estar a favor, ni en contra, sino que esas discusiones, normalmente repletas de fanatismo, deben trascenderse. Es sagrado porque tiene que ver con todos los tiempos de la humanidad, también con los que están por llegar. Y es un tema tan serio, que debería estar prohibido que cualquier partido político pudiera tomar ninguna decisión sin antes consultar a las propia ciudadanía y a los comités de ética. Y mientras más “afiliado” esté tal partido con cualquier institución religiosa, más concienzudamente deberíamos exigirles la consulta.

El aborto es sagrado porque tiene que ver con el cuerpo y la psique de la mujer, con su pasado, su futuro y sus circunstancias. Y ahí, perdón, quien quiera entrar a debatir ha de hacerlo descalza y más que descalzo (expresión bíblica del lugar sagrado), porque ese terreno, como tantos otros que tienen que ver con nosotras, lleva toda la historia de la humanidad siendo profanado, forzado y menospreciado.

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Carmen Murillo

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