El albergue

Se van a reír ustedes, señores del Ayuntamiento, se van a reír ustedes como suelen reírse de los ciudadanos cuando les recuerdan sus promesas incumplidas. La construcción de un albergue en Huelva es una promesa de los actuales gestores que, a costa de incumplimientos, viene repitiéndose legislatura tras legislatura. Deben reírse ustedes cada vez que redactan el programa electoral y alguien pregunta: “¿quitamos lo del albergue? Total si no lo vamos a cumplir”. “No hombre”, responderá otro, “déjalo, que queda muy bonito, si es un albergue para pobres y, si no se hace no se nota o le echamos la culpa a los vecinos”.

Se van a reír, pues, de que les llame incompetentes, porque eso a ustedes les resbala. Cuando llegue el momento ya encontrarán la fórmula para seguir en la poltrona. Pero es de una incompetencia tan grande que se hayan dejado ir el dinero que la Junta de Andalucía les transfirió para la construcción de este servicio. Se reirán, claro, porque ese dinero se lo han gastado en otros asuntos que para ustedes son los verdaderamente importantes: sus nóminas, sus comisiones, sus comilonas, sus coches oficiales… Mientras en las calles sigue malviviendo y malmuriendo la gente de esta ciudad.

“¿Para qué un albergue?” Dirán ustedes, “para eso está la caridad, para eso somos generosos con la limosna que damos los domingos en misa, para eso están las oenegés a las que no les pagamos, tampoco, las deudas (qué risa también), pero que tampoco protestarán, por si algún día lo hacemos”.

Se reirían cuando inventaron su coartada, esa de la empresa que quebró, ¡qué mala pata! Ahora que ya se habían decidido ustedes, que ya se habían hecho la foto colocando la primera piedra, va la empresa y se declara en suspensión de pagos. Y claro, en todo este tiempo, ustedes no han podido encontrar ninguna empresa que continúe con la obra. Es que, en los tiempos que corren, las constructoras tienen tanta faena…

Lo mismo, ustedes, para reírse con más ganas, se han juntado con sus amigos de Lepe y son ellos los que les han dado la idea. Aunque hay que reconocerles que ellos les han superado. Ellos han construido el albergue y cuando lo han terminado han dicho: “pues ahora se lo vendemos a los ingleses que han comprado el equipo de fútbol”. ¡Qué pillines, sus amigos! En eso les han ganado, porque a los chilenos no debe interesarle mucho la primera y única piedra colocada en el terreno.

Se reirían, pero lo mismo ustedes no saben ni de qué les estoy hablando, desconocen que es un mandato, una de las competencias que tiene asignadas su ayuntamiento y, lo que es más grave, desconocen que en Huelva hay unas 300 personas viviendo en la calle para las que es de vital importancia que ustedes se tomen este asunto con mucha más seriedad.

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Javier Rodríguez

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