El cascabel a Balboa

Llevan razón los representantes de la Refinería Balboa: el proyecto del oleoducto se está retrasando por falta de voluntad política, para qué engañarse. Por el camino queda un largo recorrido de más de seis años en el que el Grupo Gallardo, su promotor, ha ido avanzando casilla a casilla en esta rayuela donde se entrecruzan aspiraciones de imposible consenso: la económica, como corresponde a un grupo empresarial potente; la del empleo, como defienden los sindicatos; y la ecológica en la que convergen reivindicaciones de varias plataformas ciudadanas, grupos conservacionistas y algunos partidos políticos.

Las razones que esgrimen los diversos actores en conflicto son de sobra conocidas. Vista desde fuera, esta es otra pelea de elefantes y hormigas: poca fuerza real tienen las voces de quienes alertan de las amenazas que el oleoducto significa, frente a los poderosos tentáculos de uno de los mayores grupos siderúrgicos de Europa, que promete miles de puestos de trabajo en la actual coyuntura, que cuenta con el aval de varios medios de comunicación propios y que no cesa de publicitar una imagen de industria limpia y comprometida. Y sin embargo, el proyecto no logra salir adelante. ¿Por qué?

Es verdad que dos informes recientes ponen en entredicho el proyecto: el de la UNESCO y el de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Pero el verdadero tapón no está ahí. El nuevo escenario político en Extremadura no va a favorecer su avance. Monago tiene ahora la excusa de que la pelota está en el tejado del Gobierno central, y seguramente de eso se quejan los portavoces de Balboa: no sólo de no contar ya con aportaciones económicas de la Junta extremeña, sino de no sentirse “acompañados”. El lamento evoca mejores tiempos: los del apoyo incondicional de Rodríguez Ibarra, que contaba –y cuenta, no se olvide- con el sostén de Felipe González y que logró la pronunciación expresa de Zapatero a favor del plan petrolero. En un momento electoral tan complicado, ¿cómo ponerle el cascabel a la defensa a ultranza de un proyecto con tantos detractores? La demora es la mejor estrategia.

Gallardo sigue haciendo de su origen extremeño una seña de identidad de la Refinería Balboa. No hay por qué dudar de la sinceridad filantrópica del empresario: quiere dejar el legado de un proyecto industrial de envergadura en la tierra que lo vio nacer. Y puede hacerlo, pero no enquistándose en un propósito a todas luces inadecuado. De momento se llevan gastados más de cincuenta millones de euros oficialmente reconocidos, que, objetivamente, sólo han conseguido una grave fractura social en torno al tema. Las inversiones que restan recibirían mejor destino si se piensa en empleo sostenible y en un proyecto con más visión de futuro.

The following two tabs change content below.

Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

Latest posts by Mª Angeles Pastor Alonso (see all)

Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

You may also like...

Deja un comentario