El concierto del alcalde

No debió hacerlo. El presentador del Festival Puerta de Culturas no debió pedir un aplauso para los políticos, diciendo que nuestro alcalde es muy bueno por traernos a la ciudad conciertos como el que él presentaba. El público respondió con silbidos. No se suele ofrecer a nadie un aplauso por hacer su trabajo. Se le paga su nómina a final de mes y punto. A un camionero no le espera un público enfervorecido y una bandera a cuadros cuando llega su destino. No damos un premio a un maestro que logra que sus alumnos aprendan a leer y escribir. Ni se da una medalla a un tendero que nos despacha kilo y medio de fruta del tiempo. Si el ayuntamiento organiza un evento cultural que da vida a la ciudad y ofrece una alternativa a sus ciudadanos, no tenemos porque aplaudirlo. Es su obligación. Al público le ofendió el gesto. A los políticos les gusta hacerse una foto. Eso ya lo sabemos, pero el público va a aplaudir a su artista o a su deportista favorito, no al político. Si tenemos que aplaudir, tendremos que aplaudir a los funcionarios del ayuntamiento que han movido todos los hilos para que el evento fuera posible. Y a los utilleros. Y a los técnicos de sonido y a los de iluminación… Todos hicieron su trabajo. Y ya está. Al público le ofendió el gesto y por eso silbó. No iba a escuchar una arenga política, iba a escuchar un concierto.

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Javier Rodríguez

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