El debate monárquico: un debate equivocado

Se afanan en invitarnos al debate equivocado: “que si monarquía Sí o monarquía No”, en función de una cuestión económica. Huyamos de ahí, es una polémica interesada y preparada. Monarquía No, claro, pero desde el prisma de que los privilegios heredados son siempre sinónimo de la pobreza de otros, de exclusión, de guerras, son Injusticia Social con mayúsculas, son ejemplo de tragadero machista. Nacer con el poder ganado a fuerza de casualidad promueve una sociedad “clasificada” desde la cuna, lo cual no sienta las bases para una sociedad de iguales.
Cuando rebuscamos los orígenes de esos privilegios azules nos echamos las manos a la cabeza; lo más infame de la historia en sus leyendas. Hay que madurar, abandonar tutelas aristócratas y modelar una sociedad igualitaria.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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7 Responses

  1. andres@callealegre.jazztel.es' Andres García dice:

    por si alguien quiere abundar más en esta grata cuestión:
    http://rebelion.org/noticia.php?id=142470

  2. joseortuno@hotmail.com' José à ngel dice:

    Buenas.

    ¿Qué al rey le debemos algo de la Transición? No sé, quizás sería bueno un visionado crítico de la serie de Victoria Prego. Quizás la cosa no fue tan bonita, tan alta de ideales,… quizás hoy estamos pagando la escasa ruptura democrática de aquellos años.

    En cualquier caso, yo quiero ser ciudadano y no súbdito, como le dijo hace no mucho una chica al Príncipe de Asturias, en Pamplona. Ciudadano de una República de trabajadores de todos los tipos que, entre otras cosas, renuncie a la guerra como instrumento de política internacional (la frase no es mía, dónde la habré leído… anda en la Constitución de la Segunda República. Por cierto en la de 1978 no hay nada parecido).

    Saludos.

  3. javi@dosorillas.org' Javier Rodríguez dice:

    Entonces que no hay debate, que está claro, que monarquía, ¿pa qué?

    • andres@callealegre.jazztel.es' Andres García dice:

      pos si, pa qué monarquía

    • Cayetano dice:

      Pues a mi el rey me cae bien… además es de bien nacidos ser agradecidos por la transición. Al final, si cumplen con su misión de forma correcta, me da lo mismpo porque la pureza republicana perfecta me dice poco o nada. Véase USA.
      El problema no es tanto si el que manda tiene plaza por nacimiento o por elección, sino que tenemos la opción ciudadana de cambiar cuando queramos. Por otro lado, creo que si algo funciona no hay que tocarlo. No olvidemos la historia de España. Para una vez que cuaja un modelo medio qué, a dar caña. Este pais no hay quien lo entienda. Unos sólo hablan de recortes, y el resto entretenidos en tonterías como esta… Chicos, no creo que este sea el debate para un colectivo como el vuestro…Dejad esto para el Sálvame o el Hola que hay cosas más serias.

      • oflix@hotmail.com' oflix dice:

        Pues no estoy de acuerdo: a mí el rey me cae bien también, pero no he comido con él para conocer en profundidad el arraigo de sus valores democráticos. Recuerda que estuvo unos añitos al lado derecho del general levantando la mano cuando hacía falta, y siendo cómplice, entre otras cosas, de los fusilamientos que se realizaron casi a punto de morir el generalísimo o las demás represiones ideológicas durante la parte final del régimen. Agradecidos por la transición, pues sí, pero la transición ya ha pasado hace 30 años, no justifica que si el pueblo quiere mayoritariamente, se cambie el sistema, o es que vamos a tener que estar perpétuamente agradeciendo a la familia real lo que hizo Juan Carlos. O es que vamos a tener que estar toda la vida con la monarquía por lo bien que hizo Juan Carlos la transición…..
        Y te pongas como te pongas, todo lo que sea heredado, no puede generar justicia social. Porque así, los excluídos serán siempre así por nacer donde nacen, los integrados también pertenecerán a las clases sociales integradas, y las diferencias que existen no se igualarán sino que se acrecentarán.
        Por eso, sería más justo que gobernase aunque fuera simbólicamente alguien que tuviera méritos, conocimeintos y experiencia política, no simplemente pertenencia a una familia concreta con privilegios históricos. Es lo mismo que pensar que la Casa de Alba tendrá siempre lo que tiene debido a los favores que hicieron sus antepasados desde el s. XIV. Y viendo a Cayetana, Cayetano y demás, no creo que se merezcan disfrutar de esas riqueza a costa de los trabajadores que podrían trabajar y tener sus propios terrenos para vivir, no para disfrutar como lo utilizan esos señoritos.
        Y por último, el cambio por reflexión, percepción o convicción de la sociedad siempre estará justificado desde mi punto de vista. Si nos ponemos así, cuando iban tan bien las cosas para algunos hace 50 años sería mejor no haber cambiado. Ahora van bien las cosas para algunos pocos. NO creo que podamos decir que las cosas van bien. Probablemente, no es culpa de la monarquía, pero la monarquía estamos viendo que no ayuda a que las cosas vayan mejor. Y eso, que sólo se ha destapado una manta llamada Urdangarín. Probablemente, si rebuscásemos y supiéramos la mitad de las cosas secretas que pasan en palacio la monarquía tendría más que nunca los días contados en nuestro país.

      • Anónimo dice:

        Una tontería no es exactamente, tiene bastante influencia en la configuración del estado en el que vivo cuestiones obvias, y otras más escondidas. Nuestro “colectivo” puede dedicarse a estas y a otras tareas, pero pensar y hablar de sistemas de gobierno es preferible que salga de la esfera de la telebasura. Tampoco es dar caña por dar caña, es dar otro paso, y sería bonito darlo hacia Estados 100 % democráticos y ciudadanos, sin privilegios, y quizás extenderlo hacia otras realidades más complejas, como la Iglesia. Yo no conocí la República, no tengo ninguna nostalgia al respecto, pero sí tengo una idea clara de qué toca ahora, y dede luego no es monarquía ni nada por el estilo, no me sirve para nada, aunque desde luego hay que añadir cuestiones más relevantes: participación, representatividad, electividad…

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