El derecho a la salud

La sabiduría popular da la importancia que merece al hecho de estar sano. Que no nos falte la salud, dice el refrán. Y así lo debieron de entender quienes hicieron leyes en este país para que la sanidad fuera pública y universal. Poco a poco España desarrolló un sistema sanitario admirado por todo el mundo. Con la estafa de la crisis el actual gobierno ha ido privatizando y recortando servicios sanitarios. Ha ido preparando el terreno para que los de siempre se forren a costa de nuestras enfermedades. Uno de los primeros recortes fue la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes que estuvieran irregularmente en nuestro país. Como siempre utilizaron una mentira para recortar un derecho. Hablaron del turismo sanitario y de las largas colas en los centros de salud y en los hospitales públicos.

A lo largo de este tiempo algunos inmigrantes han muerto al no ser atendidos en hospitales españoles y han reaparecido enfermedades que ya creíamos desterradas. Los más desfavorecidos están siendo víctimas de una injusticia tremenda y están soportando con su salud el peso de este despropósito por el que estamos pasando. Esta semana la prensa se ha hecho eco de que la Junta de Andalucía no va a retirar la tarjeta sanitaria a los inmigrantes irregulares. El Servicio Andaluz de Salud va a mantener activas las tarjetas de reconocimiento temporal de asistencia sanitaria que se entregan a este colectivo. Es una buena noticia. Ojalá otros gobiernos autonómicos la imiten, aunque mucho me temo que al final el gobierno español recurrirá esta decisión y la mantendrá en suspenso como ya ha hecho con otras iniciativas de la Junta que redundaban en la defensa de los derechos de los más desfavorecidos: subasta de medicamentos o el decreto antidesahucios.

Con la salud no se juega. El derecho a la salud es un derecho universal que no puede conculcarse. Todos tenemos derecho a una vida plena y esa vida plena empieza por estar sanos. Defendamos con uñas y dientes nuestro sistema sanitario, un sistema que no mira el rostro ni la piel ni la condición social de quien está enfermo. Eso es solidaridad, eso es justicia, eso es defender la vida. Lo que están haciendo los amigos de Bárcenas es egoísmo y muerte, es lucro personal a costa del sufrimiento y la enfermedad ajena. Y ya está bien…

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Dimas Haba

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