El Monte de la Espera

 

Desde el monte se ve la vida al otro lado, esa de la que tantas veces ellos oyeron hablar, la vida que forma parte del llamado mundo occidental. Monte Gurugú, Nador, Melilla, el mar y allí a lo lejos la promesa que tanto se les resiste. Y ellos esperan,porque con paciencia o sin ella, cuando llegan allí saben que toca esperar. El Gurugú es el escalón de la puerta de servicio, de una Europa que sigue empeñada en mirar el mundo con ojos colonizadores y prepotentes. El monte es la antesala que da acceso a un mundo, que se convirtió en próspero y rico a costa del empobrecimiento de sus tierras de origen, y por tanto un mundo responsable de sus vidas empobrecidas y nómadas a la búsqueda un algo mejor. La valla de Melilla es una puerta que aparentemente siempre está cerrada, pero que a veces ha dejado pasar a escondidas, a conveniencia de quienes mandan y los intereses que les mueve.

El monte Gurugú es testigo de mucha sangre derramada a lo largo de la historia, por enfrentamientos o guerras, de quienes querían hacerse con aquella tierra tan estratégicamente situada. Pero ahora como nunca se escucha en el Gurugú un lamento provocado por todo el sufrimiento vertido desde que se pusieron en pie las vallas que marcan el inicio de lo prohibido. Un lamento intensificado el pasado 10 de febrero cuando de madrugada, sus moradores, esos que viven allí entre cartones y plásticos a la espera de poder cruzar, fueron atacados por sorpresa por la policía marroquí. Desde entonces más de 1000 personas andan con paradero desconocido. Los testigos que pudieron escaparse de las detenciones aseguran que hubo heridos y algunos muertos, y que a los detenidos se los han llevado a campos de detención que el gobierno ha improvisado en varias ciudades al sur de Marruecos. Y no deja de ser anecdótico como en Marruecos se van repitiendo modelos de conductas de los países europeos: mano de obra barata hasta que ya no conviene y ahora parece que se pone de moda el modelo CIE…

Dicen los testigos que el llanto de los niños se desliza por entre los árboles, y las piedras no pueden sofocar tanta angustia provocada por la persecución, la amenaza y los golpes de quienes a merced de un gobierno probablemente confabulado con el nuestro, han conseguido hacer desaparecer con tanta facilidad a cientos de personas. Ellos vinieron de más allá del desierto y esperaban y seguirán esperando el momento de poder cruzar. Porque vinieron buscando el presente que se les secuestró, a algunos hasta antes de nacer.

The following two tabs change content below.

Carmen Murillo

Latest posts by Carmen Murillo (see all)

You may also like...

Deja un comentario