El muro del miedo

Amín llegó ayer de madrugada a casa, cansado y eufórico como el que participa en una pelea sin mucho daño, se sentó frente a la tele y enseguida apareció la CNN, buscó su bandera en la esquina pero sólo hablaban de Egipto. -De la primavera al desierto- aseguraba el periodista americano. Amín venía de forcejear durante horas con la policía en el parque Gezi de Estambul, epicentro del grito de indignación turco que hace un mes diera la vuelta al mundo, el lunes por la noche la policía quiso reabrilo, no tardaron en dar marcha atrás, – se había llenado de “activistas”- aseguró un portavoz de la policía. Mientras la CNN seguía escupiendo miedo en su salón, Amín cayó en la cuenta de que comenzaba el Ramadán, tendría que ayudar a sus hermanos mayores en la fiesta del inicio, todos huérfanos de un periodista asesinado por la policía secreta de Erdogán, su padre era hijo de la comunidad minoritaria Aleví, como ellos, duramente reprimida. Amín apaga la tele, no hablaron de el parque Gezi, no ha salido nada, sólo hablan de Mursi. No podrán ir a cenar al parque como lo habían hecho durante años. Su universo Árabe está “patas arriba”, piensa, y el miedo se mezcla continuamente con la esperanza.

La primavera que recorrió como un escalofrío el norte de África llegó a la floreciente Turquía y animó a cientos de ciudadanos a romper el silencio. Tomaron las calles sindicalistas, estudiantes, anarquistas, comunistas, hinchas de equipos de fútbol tradicionalmente enfrentadas, etc., en definitiva ciudadanos hartos de los excesos autoritarios del gobierno de Erdogan en su suave pero constante “cruzada” suní, y de su intolerancia manifiesta hacia el patrimonio ecológico del país. Un brote de primavera Árabe en las puertas de Europa, y Europa, decadente, no dice nada. Y tras el estallido el tórrido verano, como ocurre siempre en el mediterráneo, como pasó antes con los indignados del resto del mundo, pero con la certeza de que se rompió en otro país el muro del miedo.

Amín reza hoy. Su país suspira por entrar en la Unión Europea a pesar de ser el país 154, de entre 179, en el índice de libertad de expresión, él no cree que se lo permitan sin la madurez democrática necesaria, pero Europa no dice nada, tampoco habla de Egipto. Amín sufre al ver cómo los países árabes donde emergieron las primeras revoluciones van definiendo su futuro de manera errática, con mucho dolor, nadie dijo que iba a ser fácil. Pero esta vez además de los habituales poderes fácticos concurren cientos de ciudadanos en las plazas, en los parques, como él. El muro del miedo va derribándose, poco a poco, algo brotará. Turquía también vive su Ramadán, como Siria, o Egipto.

The following two tabs change content below.

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

Latest posts by Andrés García (see all)

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

You may also like...

Deja un comentario