El otro mundial

Sergio Ferrari desde Suiza nos remite su reflexión.De “pasión de multitudes” a “histeria de empresarios”. De deporte a
inversión rentable. El fútbol convoca, conmueve y enamora, en tanto los
negocios derivados lo devoran para animar bolsas y acciones. Y para
desgastar la competición leal en su más profundo vibración, al mejor estilo
del escándalo de la “Juve” y otros clubes, dirigentes y árbitros italianos
y sus extendidas redes de corrupciones, apuestas interesadas, compra de
referis y fraude.

En los 30 días del mundial de Alemania se perforarán redes con los
consiguientes gritos, suspiros y emociones de miles de millones de
espectadores presentes y “virtuales”. De aquí y de allá. De los cinco
continentes. Y al mismo tiempo se re-definirá el precio de jugadores con
cotizaciones en alza y en bajas. En tanto el reactivado libre mercado de
las transferencias seguirá escondiendo el mecanismo de la forma moderna del
esclavismo encubierto. Compra y venta de hombres con intermediarios que se
lucran por no hacer nada.

Y afuera, en la periferia de los estadios, también la compra y venta de
mujeres, en un mercado del sexo para la ocasión exultante. Sólo en Berlín
la sociedad Artemis acaba de construir una enorme casa de visitas de 3000
metros cuadrados, especialmente concebida de cara al mundial, contratando a
100 mujeres para satisfacer a diario al menos 650 clientes. Ante la mirada
crítica de organizaciones feministas y anti-violencia que gritan con fuerza
-sin ser escuchadas por la FIFA-, “tarjeta roja” a este tráfico y
explotación sexual a gran escala que florecerá en torno a las sedes para
ocupar el tiempo entre partido y partido.

Si de mercado se habla, imposible no pensar en el “fenómeno Panini” con las
mismas figuritas de las selecciones globalizadas y vendidas a escala
planetaria. O en los gigantes del deporte, dentro y fuera de las canchas,
pero sobre todo en las vidrieras. La alemana Adidas, madre de la pelota
oficial “Teamgeist” – “Espíritu de equipo”- , productora de 500 mil
camisetas de Michael Ballack y de 10 millones de pelotas anticipa para el
año en curso ventas por más de mil millones de euros en artículos de
fútbol. Incluyendo las camisetas de Argentina, España y Francia, entre
otras naciones.

Pensando ya en el mundial de 2010 en Sudáfrica, Puma, también con sede en
Alemania, se concentró en “sponsorear” consumas millonarias a los equipos
africanos que compiten en esta copa. Capaces de promover renovadas
simpatías ante un público ansioso de reconocerse con los “más chicos” en
un mercado ávido de bebes, niños, jóvenes, mujeres, adultos y jubilados.
Así Angola, Ghana, Togo, Costa de Marfil y Túnez lucirán la marca del
felino siguiendo la mejor estirpe del continente negro, sus mitos y
folklores.

Sin perder sus propias expectativas, Nike apadrina ocho selecciones entre
ellas la brasilera, carismática y eterna vertiente para convocar simpatías
y acercar compradores de mano abierta. Los millones esperan y mejor si
tienen música de samba.

Todo esto en un baile donde la FIFA (Federación Internacional de Fútbol
Asociado) desde Zurich, una de las principales capitales financieras del
mundo, aceita mecanismos, gestiona derechos -TV, imágenes libres y fotos
censuradas etc- sin esconder su supremacía en tanto centro neurálgico de
este deporte-negocio en explosión. Centro que durante el mundial se
trasladará al Hotel Adlon en Berlín, en el cual ha reservado no menos de
300 de las 385 habitaciones. Entre ellas, la suite presidencial, de unos
420 metros cuadrados, que según algunos medios de prensa costará 12 mil
euros por noche, mientras que otros aseguran que oscilará en los 20 mil.

“Tarjeta Roja…los intríngulis-bajo fondos- inquietantes de la FIFA” del
periodista británico Andrew Jennings, aparece sólo apenas un mes antes del
pitazo inicial de Alemania, siendo censurado por la misma FIFA para su
distribución en Suiza.
Luego de investigar durante cuatro años la instancia dirigente del fútbol
mundial, sigue la trama de un millón de francos suizos depositados en 1998
por la firma de promoción deportiva ISL en una cuenta de dicha Federación.
Tal como fuera publicado en 2002 y 2005 en el Daily Mail y citado en una
reciente edición de Le Monde, esa cifra correspondería al pago en negro a
un alto dirigente – lo que normalmente se llamaría soborno- para obtener
el mercado de la venta de los derechos de retransmisión de los mundiales
del 2002 y el 2006. ¿Una simple punta del iceberg? Los entretejidos son
largos y complejos. Y si bien la dirigencia de la máxima institución del
balón redondo desmiente y contraataca, incluso en la justicia, la pista
crea desconfianza y reactiva la hipótesis del imperio de los intereses
sobre el fanatismo ingenuo – y bien intencionado- que crean pelotas que
pican, gambetas mágicas y “goles que son amores”.

A punto de arrancar Alemania 2006, la pasión ya está a punto de explotar en
los cinco extremos de un planeta hambriento de emociones. Durante un mes el
mundo será una gran pantalla y no habrá noche ni día, obstáculo ni límite,
para que la pelota corra, corra y corra continuamente. El fútbol convoca,
conmueve y enamora,…muy a pesar de ese “otro mundial”.

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