El país de las maravillas

“El milagro se ha obrado”. El gobierno, los empresarios, la Banca y las grandes multinacionales se han puesto de acuerdo para lanzar un mensaje común: la recesión ha acabado, ha tocado fondo. El año 2014 se presenta lleno de oportunidades. La recuperación económica se abre camino. Y se amparan para ello en cifras macroeconómicas, que son una auténtica estafa para quienes están sufriendo las dramáticas consecuencias del desempleo y del empobrecimiento. Hablan de creación “neta de empleo” sin decir que el empleo que van a generar es un empleo precario y esclavista, alejado de los derechos laborales y con unos salarios de pena. Viven en un país de las maravillas que nada tiene que ver con la realidad de España y con el sufrimiento de tantos hombres y mujeres alejados ya del bienestar..

Pretenden con esos discursos optimistas, con esos discursos falsos, amplificados por los medios de comunicación afines, pasar página como si nada hubiera pasado. Olvidan, sin embargo que ya han perdido toda credibilidad. Sabemos que quienes hoy tienen más de cuarenta y cinco años y están sin trabajo, difícilmente podrán encontrar uno, más allá de que el IBEX 35 avance posiciones o el IPC suba unas décimas. Las personas más jóvenes si logran acceder a un empleo son conscientes, como ya hemos dicho, de que será precario y con bajos salarios, con una flexibilidad plena de horarios. Los jubilados y las jubiladas se enfrentan a un futuro negro, marcado por pensiones escasas, por no decir míseras, ante la subida de la luz, el gas, el repago sanitario o la necesidad de ayudar a la familia. Derechos fundamentales como son la sanidad, la educación, la dependencia o la vivienda se convierten en mercancía. El empobrecimiento ha venido para quedarse y con él la desigualdad. Sólo nos queda un camino para que ese país de las maravillas de los que nos están vendiendo dé paso a un país real lleno de justicia, y derechos sociales. Y ese camino es la movilización social y la unidad.

El descontento social, la indignación, deben traducirse en unidad de los empobrecidos, de las clases desfavorecidas, Hemos de llenar las calles de esperanza, de democracia, de una democracia real, nacida de abajo y que aglutine a esa mayoría social que ha salido perdiendo en esta estafa de la crisis, a esa mayoría social que trabaja, vive y sueña con otro mundo posible, con otra España posible, con otra vida posible.

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Dimas Haba

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