El protocolo por la Paz

Si los gobiernos del mundo no quieren guerras debieran hacer un protocolo, como el de Kioto, en el que se recogiera un calendario para el cierre progresivo de todas las fábricas de armamento y el desmantelamiento de cada uno de los ejércitos. Tendrían que reconocer que con eufemismos no se tapa la realidad: borrar de su vocabulario expresiones como daño colateral o misión de paz. Y que el primer paso para la Paz Mundial es terminar con una industria que saca enormes beneficios por la muerte de los demás y acabar con la cultura militarista que mantiene ejércitos que se comen más recursos que la educación o la sanidad pública. Pero, como no parece que esa reunión se vaya a producir, la posibilidad de que nos acerquemos a esa paz -que tantos lugares del mundo anhelan en este preciso instante- está en manos de nosotros, los ciudadanos. Por eso, desde aquí invitamos a practicar la objeción fiscal a los gastos militares: “ni un euro para la guerra”. Por eso invitamos a participar en la Marcha a Rota, que se celebra hoy y que pretende denunciar la hipocresía de los gobiernos que dicen que quieren la paz y, sin embargo, promueven y alimentan la guerra.

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Javier Rodríguez

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