En precario

Desde el calor confortable de mi casa he recordado a menudo, estas semanas de lluvia, a los inmigrantes de los asentamientos que esperan trabajar en la fresa. Cáritas dice que entre Lepe y Mazagón hay más de 160 personas malviviendo entre plásticos y fango. Una vida en precario: ni la ropa y las mantas que se les ofrecen sirven, porque volverán a mojarse. Nos hemos acostumbrado a este chabolismo escondido –ellos son los primeros en esconderse, no sea que la policía local les eche (…)Desde el calor confortable de mi casa he recordado a menudo, estas semanas de lluvia, a los inmigrantes de los asentamientos que esperan trabajar en la fresa. Cáritas dice que entre Lepe y Mazagón hay más de 160 personas malviviendo entre plásticos y fango. Una vida en precario: ni la ropa y las mantas que se les ofrecen sirven, porque volverán a mojarse. Nos hemos acostumbrado a este chabolismo escondido –ellos son los primeros en esconderse, no sea que la policía local les eche abajo sus chamizos-, y sólo ahora que las lluvias nos desbordan algún ayuntamiento o institución repara en ellos. Imaginando el lodazal, el frío, la carencia de lo más básico, he pensado en Haití. Como allí, urge la ayuda humanitaria, pero cuando se vayan los focos volverán los haitianos a ser los más pobres sin que nadie se acuerde de ellos. Como allí, en Huelva se mueve la tierra sin que nadie parezca notarlo.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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