Estimados señores funcionarios:

Espero que se den cuenta de que la palabra con la que empiezo esta carta es una mera fórmula de cortesía, porque evidentemente lo que voy a expresarles mediante esta misiva no les demuestra ninguna estima.

El motivo de esta comunicación es anunciarles que este año vamos a volverles a congelar el sueldo. Es posible que ustedes pensaran que con la bajada de sus salarios en 2010 y la congelación que sufren sus nóminas desde entonces habríamos tenido suficiente. Pensaban que con una pérdida de poder adquisitivo cercana al 30 % que acumulan desde 2010 su gobierno se habría contentado. ¡Pero qué ingenuos son ustedes! Se ve que no nos conocen bien. A lo mejor el dato que les tranquilizó fue ver cómo dejábamos en la calle a 325.000 compañeros suyos -total, como se trataba de interinos, personal laboral…- y, simplemente, interiorizaron ese mantra que tan eficazmente han inoculado nuestros propagandistas: “por lo menos tengo trabajo”.

Aprovecho esta oportunidad para pedirles que renuncien a cualquier acto de protesta. Les diré con franqueza: “sus protestas me resbalan”. Tal vez si ustedes lograran la solidaridad del resto de trabajadores, la de los parados, la de los pensionistas… Pero creo que va a ser difícil. Ya nos hemos ocupado de que todos piensen que ustedes son unos señores con chaqueta y corbata que se dedican a cuestiones burocráticas, que se pasan casi todo el tiempo escaqueándose de su trabajo y poniendo mala cara a las demandas de los ciudadanos. Nadie se creerá que la mayoría de ustedes son maestros, enfermeras, bomberos… y que entre ustedes también hay barrenderos, asistentes sociales, jardineros… ¡Qué paradoja! Incluso los policías que enviaríamos si ustedes decidieran manifestarse forman parte de su grupo -lo que se reiría Esperanza con estas cosas si siguiera con nosotros-. De todas maneras seamos sinceros: tampoco es que ustedes se solidarizaran demasiado con el resto de trabajadores cuando hicimos lo de la reforma laboral. Entonces creyeron que la cosa no iba con ustedes. La mayoría de ustedes no participaron en las huelgas por no perder un día de sueldo (¡ay, esas matemáticas!) así que ahora “ajo y agua”. Me gustaría terminar esta carta con algunas palabras de consuelo y agradecimiento, pero la verdad es que no se me ocurre ninguna. Ni siquiera una excusa que justifique este nuevo recorte. Así que, simplemente, se despide de ustedes, el presidente: Mariano.

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Javier Rodríguez

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