Favores

Perdona, ¿tienes un boli? Si alguien te hace esa pregunta cuando, con aire despistado, esperas en la puerta de una estación de tren de una gran ciudad a que te vengan a recoger, lo primero que puedes pensar es: soy una presa fácil para que me roben, y la pregunta es su señuelo. Pero, a lo mejor, la persona que pide el boli ha recibido una llamada importante y necesita, por ejemplo, apuntar la dirección para ir a una entrevista de trabajo, o el número de habitación de un familiar enfermo. Cada vez cuesta más trabajo hacer favores, aunque sean pequeños, porque lo primero que pensamos es que quieren abusar de nosotros. Pero una sociedad que no te permite llamar si no tienes saldo y el coche averiado o que no te indica como llegar a una calle, se hace hostil, paranoica y triste. No todo el que pide un favor se sospechoso de nada, tan sólo te necesita puntualmente, y la ayuda mutua es la base de la convivencia.

The following two tabs change content below.

Victor Rodríguez

Latest posts by Victor Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario