Flechas blancas

Eso de sentir el territorio como propio, como un bien más a poseer, es frecuente en los piadosos ciudadanos de este mundo, y a veces puede desembocar en disputas sobre de quién es qué de consecuencias desagradables. La propiedad del paraje de la Flecha del Rompido es un ejemplo de esas cuestiones territoriales que surgen de vez en cuando y que, usadas con eficacia, pueden comprometer a los vecinos en alguna causa menor. Hay auténticos expertos en movilizar a la población con el vacío discurso del “derecho a mi propiedad”. Ojalá todos los conflictos territoriales puedan desembocar en retenes de limpieza por aquí y por allí, como en este caso, aunque si nos hiciéramos la pregunta de qué tipos de derechos tengo yo sobre la tierra, quizás desapareciera para siempre. La tierra es para cuidarla, para compartirla, para hacerla vivir, y no para poseerla. Leperos y Cartayeros tienen mucha suerte.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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1 Response

  1. Mark dice:

    los politicos nada mas quieren enmierdarnos en huelva

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