Frío y compañías eléctricas

Hace frío, cosa que es propia de este tiempo. En este hemisferio del planeta, se entiende.

Albert Camus nació en Argelia, en una familia de clase obrera. No conoció a su padre, muerto en algún campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. Su infancia estuvo marcada por la pobreza. Pero, decía Camus, había dos cosas que nadie podía quitar a los pobres, y de los que disfrutar: el mar y el sol, la sensación de calentarse en la playa después de un chapuzón en el mar.

Más prosaico, no recuerdo si Gila o Chumy Chúmez, rememoraban la conversación entre dos niños pobres de la postguerra española. Uno le decía al otro: “¡qué hambre y qué frío tengo! ¡Qué ganas tengo de que llegue el verano!”. El segundo niño pregunta: “¿para qué?”, a lo que el primero responde: “para pasar solo hambre”.

Un joven abogado alemán, Carlos Marx, que ejercía de periodista, cubrió unos juicios por robo de leña. La cuestión era que, de manera consuetudinaria, la leña de los montes era de todos, un bien común. Pero unas disposiciones legales privatizaron esa leña. De eso sacó Marx alguna conclusión, como que el derecho penal era el derecho de la clase dominante, una herramienta de defensa de sus intereses, y no un instrumento para organizar la convivencia. La otra es que la propiedad privada, considerada como un principio sacrosanto, era antepuesto a las necesidades humanas. Marx le dedicará un espacio a esta cuestión de los enclosures, de la privatización de los bienes comunales.

Enclosures, “acumulación por desposesión” que dice David Harvey. Para esa acumulación por desposesión, ya tenía una receta Isaías, el profeta: “¡Ay de los que añaden casa a casa, y juntan campos con campos hasta no dejar sitio y poder habitar solo ellos en ellos en el país” (Is 5,8)

Algunos de los que dirigen la economía y, más en concreto, el sector eléctrico, que se dicen católicos, han olvidado lo que dice Mateo 6,19-21: “No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes. Porque donde estará tu tesoro, allí está tu corazón”.

O bien los directivos de las eléctricas y los diputados del PP, en particular los que se dicen católicos, nunca han leído ni escuchado a Mateo; o bien no tienen corazón; o bien, han decidido ponerlo al lado de los tesoros de este mundo. Solo así se explica que rechacen una propuesta planteada en el Congreso para evitar que a las familias en situación de necesidad se les corte la luz y el gas en invierno.

Hay que tener muy encallecido el corazón y muy desarrollada la avaricia

Saludos.

Lucrarse con el frío de los sin nada: http://www.lamarea.com/2013/12/22/lucrarse-con-el-frio-de-los-sin-nada/

Las eléctricas y la liberal-burocracia: http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/732/las-electricas-y-la-liberal-burocracia/

¿Por qué sube tanto el recibo de la luz?: http://blogs.publico.es/juantorres/2013/12/21/por-que-sube-tanto-el-recibo-de-la-luz/

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