Fuera de cobertura

Los trabajadores autónomos y subcontratados de Telefónica Movistar llevan un mes en huelga indefinida

Irse veinte años atrás para entender un conflicto laboral que está en estos momentos en plena ebullición puede parecer descabellado. Pero debemos hacerlo. Hace veinte años se nos decía que había que privatizar las empresas públicas porque así “funcionarían mejor”. Muchos lo dudábamos, pero necesitaríamos el paso del tiempo para cargarnos de razones. La privatización de sectores estratégicos como la telefonía o la electricidad no mejoró los servicios que se ofrecerían a partir de ese momento desde las empresas resultantes, es más, en la mayoría de los casos, estos empeoraron. Sabemos lo que vino desde entonces: prácticas abusivas, pactos de precios… y precariedad laboral.

Una de estas empresas es uno de los líderes mundiales en el sector de las telecomunicaciones con presencia en casi todo el mundo, sus ejecutivos son de los mejores pagados -el presidente de la compañía el tercero de todos los del Ibex 35- y sin embargo los trabajadores han ido observando la pérdida progresiva de derechos, han visto cómo se despedía a miles de compañeros, mientras se externalizaban o subcontrataban servicios que terminaban haciendo otros trabajadores peor remunerados o que, incluso, tenían que trabajar con el régimen de autónomos, aunque fuera en exclusividad para la que un día fue empresa pública del sector de las telecomunicaciones -y en la que, por tanto, los que trabajaban eran funcionarios del Estado-.

Es muy probable que ustedes no sepan nada de la huelga indefinida que han convocado los autónomos y subcontratados de esta empresa de telefonía y en la que llevan ya casi un mes. Poco o nada hemos podido ver u oír sobre este conflicto laboral, sobre las incidencias que se han provocado, sobre las concentraciones que han protagonizado, sobre la evolución de las negociaciones entre los representantes sindicales y los patronos y mucho menos sobre las razones que han llevado a estos trabajadores a tomar una medida tan drástica: nos cuentan que algunos de ellos cobran unos 700€ por jornadas extenuantes de lunes a domingo, que el contrato de autónomos es un fraude… Esta huelga ha quedado fuera de la cobertura de los grandes medios de comunicación.

Sin embargo ellos se sienten cargados de motivos y de coraje, porque resistir una huelga no es nada fácil y luchar contra un coloso de las comunicaciones mucho menos. Pero necesitan nuestra solidaridad y nuestro apoyo. ¡Mucho ánimo!

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Javier Rodríguez

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