Grabar un pleno

No pasa un día sin que la clase política, o al menos una parte importante de ella, nos demuestre que no están por la labor. Vaya por delante nuestra repulsa (hemos hecho varios artículos al respecto) a todas estas campañas de desprestigio de los políticos y de la política. Pero es que no lo ponen nada fácil con determinados comportamientos y salidas de tono. Tanto que uno empieza a dudar si queda un mínimo de inteligencia política en según que dirigentes.

En fin: al grano. Resulta que al movimiento 15M se le ha ocurrido una de sus provocadoras ideas: grabar los plenos de los Ayuntamientos. El objetivo era (es) poner de manifiesto la impunidad y las toscas formas con que los gobiernos municipales se conducen en ocasiones. Todo es perfectamente legal: se puede grabar un pleno mientras no se interrumpa su funcionamiento. Por otra parte parece lógico: es un espacio público, ciudadano, son representantes elegidos democráticamente, hablan de cosas que nos afectan, hay un secretario, actas, concejales… en fin, aparentemente ninguna razón por la que les tuviera que molestar que se grabara allí dentro. No están, supongo, conspirando; no están planificando acciones ilegales; no roban grapadoras ni folios; no escupen a los concejales de la oposición… Sólo gestionan nuestros municipios. Nuestros intereses.

Pues no: les molesta. No quieren que se grabe en los plenos. Ha pasado en otros lugares, y también en Huelva, hace unos días. El alcalde hizo que la policía requisase las cámaras a la entrada del Pleno, para impedir que se grabara. Absurdo. ¿Algo que esconder? No tenemos una clase política a la altura de las circunstancias, se ha domesticado la democracia, cercenado la participación, impedida la fiscalización por parte de los ciudadanos, y se ha dejado tan sólo un decorado democrático en el que se interpreta una obra poco edificante.

Estamos pasando por momentos durísimos, por una situación económica de la que saldremos maltrechos, nos recortan derechos sociales todos los días, sube el paro, sube el IVA, suben los impuestos, tenemos desahucios a diario… y mientras todo esto ocurre, los políticos siguen con sus cosas, como si nada hubiera cambiado, interpretan su papel de cacique de turno, de jefecillo de la tribu. E impiden que ciudadanos (votantes) graben los plenos municipales en los que se gestionan los intereses de esos mismos ciudadanos (votantes). Por más veces que los escriba, por más vueltas que se le de al asunto, no se comprende. Carece de lógica. Y creo que es ilegal.

Da lo mismo: se están retratando, y ha de llegar el momento en que todos esos personajes, que con su comportamiento dinamitan la democracia, tendrán que buscar otro lugar. Saldremos de esta, y lo haremos con dirigentes distintos, a los que no les dará miedo ser grabados en el ejercicio público de su cargo.

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Gonzalo Revilla

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