Habemus rectora

Quiero felicitar a la sociedad onubense y a la comunidad universitaria por la elección de la que será la primera mujer al frente de la Universidad de Huelva. No tengo tan claro si también debo felicitarla a ella, a María Antonia Peña, tonterías que tiene uno: me da a mi que lo que tiene por delante es mucha faena, mucha batalla y muchos sin sabores. Aplazaré, pues, esa felicitación para más adelante, para cuando esa faena, esas batallas y esos sin sabores empiecen a dar sus frutos.

Quiero felicitar a la sociedad onubense y a la comunidad universitaria por el importante paso en la normalización que supone tener al frente de la Onubense a una mujer. Todavía hoy es demasiado común encontrarse con esas fotos, que parecen sacadas de mediados del siglo pasado, en las que se pone en evidencia que los que siguen “cortando el bacalao” son varones, y que sea una mujer la que se ponga al frente de una de las instituciones más importates de la provincia es algo a lo que debíeramos irnos acostumbrando. Esperemos que llegue el día en el que se vean ridículos titulares que subrayen lo de “la primera mujer que…” y artículos, como este, que se felicitan por ello.

Como digo, Peña tiene por delante importantes retos y me gustaría que pudieramos felicitarla (y felicitarnos) por conseguirlos.

Desde la distancia en la que se sitúa un antiguo alumno con escaso conocimiento de la vida universitaria, uno se atreve a aventurar algunos de estos retos: para alguien como yo parece urgente reducir la brecha entre la Universidad y la Sociedad (esa valla con la que se separó el Campus del Carmen de la ciudad me parece todo un símbolo), parece urgente avanzar hacia una cultura de la colaboración y abandonar luchas departamentales, competencias feroces e incomunicaciones incomprensibles entre servicios, habría que dignificar la labor de gran parte del personal docente y luchar contra la precariedad que sufren muchísimos de los trabajadores universitarios, desmercantilizar la universidad y sacar de ellas los oscuros intereses de bancos y empresas de otros ramos, facilitar el acceso a los estudios universitarios a aquellos que tienen más dificultades…

Son tantos retos y muchos tan poco dependientes de la voluntad de los órganos de gobierno de la propia universidad que casi mejor que vaya rectificando y vaya felicitando a la nueva rectora: llegar a donde ha llegado ya es un gran logro, ¡enhorabuena!

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Javier Rodríguez

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