Hace frío

Hace mucho frío en estos días de febrero. Unos nubarrones insistentes y malcarados amenazan mal tiempo. Eso nos desasosiega, nos pone irritables. Nos gustaría otra cosa, algo más primaveral. Pero toca crispación, y eso nos sirven a todas horas. Vemos a las víctimas, dando bandazos entre la instrumentalización y la dignidad. Alguien les dice al oído del dolor palabras confusas, y las heridas se abren. Ya tenemos asociaciones de víctimas prosoe y propepé, o antisoe y antipepé. Triste. Entiendo que será complicado que las víctimas, sean de donde sean, encuentren jamás razonable una negociación de paz: enterraron a sus familiares, y ese dolor los incapacita para entender de pactos, treguas o negociaciones. Es lógico, aquí y en cualquier parte. El horror y la barbarie terrorista ha de frenarse de una vez por todas, pero los agraviados tendrán que soportar una insatisfación permanente. Y en nombre de esa insatisfacción no se puede negar un futuro de paz. Por otra parte hay que escuchar sus palabras de dolor para que ese dolor no se enquiste más. Hace mucho frío en estos días de febrero, y este viento maldito nos salta las lágrimas. Respiramos un aire enrarecido, y los políticos van a terminar contagiándonos sus resfriados, su crispación, su ira, su ambición, sus malas artes. Un país entero está enfermando, de males que ya conocimos, y los responsables de nuestra salud son los causantes de esa enfermedad. Ahora se llama crispación, pero es como un resfriado mal curado. La vacuna se llama sentido común. Pero escasea.

The following two tabs change content below.

Gonzalo Revilla

Latest posts by Gonzalo Revilla (see all)

You may also like...

Deja un comentario