Hacia Otra Primavera Paraguaya

Paco Oliva nos dice cómo se siente: “Siento rechazo hacia los que han urdido el golpe; siento una fuerte y presumible sospecha hacia la estratagema usada; me siento indignado por volver a ver en el poder los que han hundido durante 60 años al Paraguay”. Y nosotros, que hemos crecido humanamente en las manos de Paco, que nos hemos acercado tantas veces a las entrañas del Paraguay, nos sentimos inquietos y enfadados, hastiados de zancadillas a los pueblos empobrecidos, pero también más hermanos y solidarizados que nunca.

Paraguay acaba de sufrir un golpe de estado encubierto, y Fernando Lugo ha sido separado de la Presidencia en un juicio parlamentario exprés que ha devuelto el Gobierno al conservador Partido Colorado, quien ya se apropió del poder durante más de 60 años. Los incidentes de Curuguatay, donde la intervención de la Policía para desalojar una finca ocupada provocó la muerte de 11 campesinos y 6 policías, han servido de excusa al PLRA, partido que permitía el Gobierno en coalición de Lugo, para acabar con el presidente, volviendo a sumir al país en la senda de la incertidumbre. Todo este episodio es un claro ejemplo de los rescoldos de totalitarismo que aún debe sufrir Latinoamérica en su proceso de construcción, donde coinciden gobiernos democráticos con una Policía y ejércitos educados en regímenes autocráticos y, sobre todo, con lobbies compuestos por las empresas tipo Monsanto, los intereses norteamericanos y los terratenientes que no quieren renunciar a sus privilegios, lobbies capaces de matar para conservar los privilegios.

Paco Oliva, Pa´í para los guaraníes, habla también de un sentimiento de esperanza, que le hace confiar en que vuelva aquella primavera que él llamó socio-política-vital de 2007, que, nacida del hartazgo “de no tener salud, de comer mal, de vivir con changas, de tener que enviar a sus mujeres a trabajar a España”, devuelva como hizo entonces al pueblo la soberanía. Y esa esperanza cimentada en un profundo deseo de justicia ya se ha dejado entrever en las respuestas del resto de democracias latinoamericanas, sobre todo las que corresponden al eje político Unasur (Uruguay, Argentina, Perú, Chile, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y Bolivia), que han manifestado con inusitada contundencia que no reconocerán el Gobierno de Federico Franco.

Dijo Benedetty: “Si la sangre de ayer alcanzó a Macbeth, cómo no va a alcanzar a estos verdugos de pacotilla y pesadilla”. Probablemente, veremos cómo la continua agresión a nuestros hermanos paraguayos se vea algún día enjuiciada, en juicio justo y sin prisas, y cómo las luchas de los pueblos latinoamericanos por salir adelante se crucen con la nuestra por huir de la decadencia. La distancia nos separa, pero quizás ahora más que nunca las aspiraciones nos unan. Ánimo Paco, desde Huelva.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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