¡Hipócritas!

Ella no pudo estar en la fiesta de despedida en la que participaron sus compañeras y que fue publicitada a toda página en la prensa local. El día que volvía del médico con el diagnóstico de una grave enfermedad fue el anuncio precipitado de su retorno. Poco importaba que fuera el tercer año consecutivo que venía a trabajar a la fresa, el “jefe” lo tuvo claro: “necesito trabajadoras, no enfermas”. En la administración apostillaron: “pues si no trabaja que se vuelva a su país”. De poco servían los llantos de sus compañeras, las gestiones de la educadora o el informe del médico: “el tratamiento que necesita no se le puede ofrecer en su país de origen”. Al final los que hoy se vanaglorian y se ofrecen como modelo de integración la sentenciaron a morir, tal vez antes de llegar a su lejano pueblo. Eso ya no es competencia suya. Lo suyo es montar fiestecitas con las que lavar la mala conciencia.

The following two tabs change content below.

Javier Rodríguez

Latest posts by Javier Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario