Homines dum docent, discunt

No se queja del hambre ni del frío ni del calor ni del sueño ni de la soledad ni de la lluvia ni del dolor ni del sentimiento ni del agotamiento ni de la niebla ni de la oscuridad ni del estipendio (cada vez más retrasado y muchas veces inexistente, algunos directivos y empresarios, ventajistas y transgresores, quieren arrastrarle a la mendicidad y al ostracismo), pese a todo sigue allí: pétreo, firme y decidido a ejercer una de las profesiones más antiguas de la humanidad, a llegar donde otros no han imaginado ni lo harán.

Enseñaste a discernir, a entender la vida (no es fácil ni gratuita), a defender el planeta(sólo la cuarta parte de la población merece habitarlo, inadmisibles: guerreristas, deshonestos, seudo-ambientalistas, destructores, retóricos, mitómanos, holgazanes, homo demens, impasibles, esclavistas, multinacionales imperiales), a ser creativos e imaginativos, a leer bien para que nadie nos derrote en una discusiòn(comprensión e interpretación de textos), a escribir correctamente (redacción y ortografía), a pensar e investigar(siempre más allá del común), a concertar un malentendido(respetar el concepto ajeno, de igual forma, simboliza transparencia y entendimiento), a olfatear la naturaleza(este es un ciprés, aquel un nogal, el otro un chiminango), a escuchar el viento(un minuto nebuloso de madrugada, continuación de capítulo a la hora del ángelus, reposado y misterioso), a conversar con las aves y las estrellas(una melódica respuesta inmediata, otra centelleante y lejana), a animar y consentir las tortugas (algunas también vuelan), a honrar el camino de ciertas hormigas(laboriosas y ordenadas), a no interrumpir el destino del ciempiés y milpiés(¿cómo harán para no equivocar el ritmo?), a escudriñar la piñuela con una vara previo al abordaje comestible(nido de serpientes no venenosas), a no fastidiar a quien concentrado e inmóvil se halla(la intromisión es una violación a un derecho fundamental), a no ser hazmerreír de algún coloquio o reunión familiar(a veces un comediante está de más, otras no), a comprender la realidad socio-económica(aquella que no enseña el texto del poder), a no discriminar (etnia, filosofía, política, economía), a caminar recto e inagotable(una paso adelante dignifica al hombre, uno atrás rectifica e impulsa su trasiego), a aceptar que los mitos y leyendas integran nuestro acervo cultural, a no menospreciar ni burlarse de nadie(una puta y un necio alcanzan el mismo respeto), a irrespetar sabiamente el poder(quien está arriba cree sentirse superior a los demás, luego podrá descender, en un momento dado, hasta el manto terrestre, para quedar sepultado definitivamente), a gritar, si es la forma acertada para desahogar una tristeza, a creer en nosotros mismos (cada uno conoce su potencial para arribar incólume al destino final), a solidarizarnos con quien nada tiene o todo lo ha perdido(las cosas no son del dueño sino de quien las necesita), a no alcahuetear ni esconder ni jugar con la mentira(la verdad brota espontánea e irreversible), a no ofender al congénere por ningún motivo(la paz empieza en casa), a demostrar continua probidad(la línea debe ser recta e infalible), a entender que el alfabeto no es un símbolo cualquiera(puede sanar y herir profundamente o entregar un ilimitado aprendizaje), a mimar y amar perenne el diccionario(amigo leal y desinteresado), a no llorar por una mujer, ni ella por un hombre(la vida debe continuar inalterable), a cancelar la factura de la vida(si es culpable de algo), a admitir un error y subsanarlo incontinenti(postergarlo es otro error), a respetar al adulto mayor(la sabiduría y la tenacidad se obtienen con unos años bien vividos), a no engañar ni abusar de un infante(única generación que no miente), a guiar en el cruce de la calle al invidente(quizás su visión sea mayor a la de muchos otros),a ceder el asiento de autobús al anciano y la embarazada(un instante de pie no modifica la distancia), a saludar decente y completo[de la doméstica(si hubo alguna vez) al ascensorista, de la hetaira al arrogante, del vendedor ambulante al oficinista, del obrero al empresario], a venerar el sonido del agua que inocente golpea la roca y presuroso continúa su ruta al estuario, a no conceptuar antes de razonar(enchufe cerebral), a elegir el vocablo preciso(un sinónimo puede ser malinterpretado), a alcanzar el equilibrio(si se busca), a sentir las ciudades[cada una con su perfume característico: especias(saharianas), cereal, humedad, sal, te, hierba(húmeda y seca), canela, miel, jardín, secular, menta, bruma, hielo, vid, arena, paz, café, libertad, anis, plaza de mercado, bosque, oración, llovizna, almizcle, comercio(algazara, percepción, regateo y compra-venta), ganado(de todo tipo), fantasma(¿hasta cuándo el desplazamiento?), asfalto, excremento(París alguna vez), frescura(San José: pura vida, vida pura), arte(Barcelona, epicentro de Gaudí), superpoblación(distrito federal mexicano, Tokio, Sao Paulo, Bombay, Lagos), caos(Mogadiscio, Bagdad y miles más), virreinato(Lima), dinero e insomnio(Las Vegas, Nueva York), arqueología(El Cairo), desafío, lujo y excentricidad(Dubai), bife de chorizo y tango(Buenos Aires)].

En fin, enseñaste a tener calidad humana y sabiduría(dúo en peligro de extinción en estos últimos tiempos, algo que no se compra ni se adjudica ni se alquila).

Quieren encontrarte un reemplazo, lo buscan afanosamente días y noches enteras, esculcan en lo imposible, enfurecen por el fiasco, culpan a quien no deben, acusan a priori, invierten sumas millonarias en científicos reconocidos, en fórmulas reiterativas y desacertadas, en estudios inconclusos, en viajes palentarios, en cómo deshacerse de la incomodidad y la verdad.

Tú allí, sabio y librepensante, lúcido e imparcial, amigo de la realidad y la historia, de la comunidad y la tecnología(seria y aprovechable); nosotros acá, agradecidos con vuestra presencia: expectantes, sempiternos. Y ante todo, unidos por el mismo sino.

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