Hoy huelga, mañana más

¿Para que usar una columna como ésta en un día como hoy? Podríamos exponer los motivos para hacer huelga, pero a estas horas cada uno ha decidido ya su postura, y estará leyendo esto en casa, preocupado por las cifras de participación, o andará recorriendo los centros de trabajo informando a los trabajadores. O por el contrario habrá ido a su puesto de trabajo, y notará las ausencias y ese runrun que deja en el ambiente un día de huelga. Unos y otros tienen sus razones, más o menos pesadas y más o menos contundentes. Es un día para la confrontación de ideas, de posturas, para el debate, para la dialéctica política. Aunque sería bueno que esa confrontación fuera constructiva y coherente, buscara el bien común y no la aniquilación del adversario.

¿Para qué usar una columna como ésta en un día como hoy? Tal vez para mirar en todas las direcciones, para tratar de encontrar los parecidos razonables entre los huelguistas y los que se han incorporado a su puesto de trabajo, porque es patente que hay una misma indignación compartida en ambos bandos, al menos entre los que son antes ciudadanos que sindicalistas o empresarios, aunque sean también sindicalistas y empresarios. Porque nunca una huelga desplegó semejante abanico de convocantes, de todos los sectores sociales, y de una horquilla ideológica bastante amplia. Quiero decir: el hostelero que cierra cabreado el cierre de su bar y el que recorre las calles con un piquete tienen muchos más parecidos de los que pudieran sospechar en un día como hoy.

¿Para qué usar una columna como ésta en un día como hoy? Para invitar a la coherencia y a la reflexión. Resulta evidente que el sistema ha quebrado, que este tren ya no puede llevarnos a ninguna parte. El capitalismo financiero ha colapsado, cegado por una ambición descontrolada. Hay que ser críticos con las perversiones que nos trajeron hasta aquí, para no repetirlas. Pero sobre todo hay que ser constructivos, y empezar a ponernos de acuerdo sobre los mimbres que vamos a usar en adelante. La inmensa mayoría de los ciudadanos rechazan abiertamente este sistema, que nos ha convencido de que había que comprar cosa que no necesitamos con dinero que no teníamos. La huelga es una herramienta que nos sitúa, durante un día, en bandos distintos. Mañana habrá que volver a buscar ese consenso sobre la sociedad que queremos para pasado mañana.

¿Para qué usar una columna como ésta en un día como hoy? Para poner sobre aviso: es mejor dejar los juicios para otro día, es preferible buscar la información a medio plazo, huir de las noticias sesgadas, de los insultos y la guerra de cifras, de los panfletos, de los que convierten la anécdota en generalidad, de los que nunca ceden un milímetro en su argumentario. Esta huelga es importante, pero mañana habrá que seguir construyendo un futuro sin desahucios, sin preferentes, sin despidos, sin rescates, sin pobreza, sin ambiciones descontroladas. Y hará falta la palabra de todos.

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Gonzalo Revilla

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